Dos policías salvan la vida a un bebé de 4 meses que había dejado de respirar en Madrid
Días después, han vuelto a encontrarse con el bebé y sus padres
Una llamada de emergencia al 091 puso en marcha una auténtica carrera a contrarreloj para salvar la vida de un bebé de tan solo cuatro meses. El pequeño se estaba atragantando y llevaba un tiempo sin respirar. Hasta el lugar se desplazaron Fran y César, dos agentes de la Policía Nacional de la comisaría de Centro de Madrid, que consiguieron reanimarlo y evitar un desenlace fatal.
"Nos entró a través de CIMACC 091, en servicio urgente, que un niño de cuatro meses no respondía a estímulos y que estaba atragantándose", recuerda César. No había ni un segundo que perder. Mientras el indicativo policial 16 se dirigía al lugar, también se avisó a los servicios sanitarios del Samur.
Al llegar a la plaza de María Soledad Torres Acosta, los agentes se encontraron con una escena de angustia. "Vimos a un grupo de unas diez personas agitando los brazos y eso llamó nuestra atención", relata Fran.
Entre el nerviosismo de quienes rodeaban al pequeño, César recibió al bebé de manos de uno de los presentes. "La cara la tenía cianótica, un poquito azulada, y vi que estaba atragantado. Así que me lo puse en el antebrazo y comencé a darle golpes interescapulares", nos explica el policía, que actuó de inmediato para intentar liberar las vías respiratorias del niño.
La intervención dio resultado. El bebé rompió a llorar, una señal que devolvió la esperanza a sus padres, que habían vivido momentos de auténtico pánico.
Hoy, la imagen de Djaina y Tomás con su pequeño Fran en brazos es muy distinta. El susto ha quedado atrás, aunque ambos recuerdan con angustia aquellos minutos en los que temieron por la vida de su hijo.
"Eso no se lo deseo a nadie. Estaba muy nerviosa. Al minuto de darle el paracetamol empezó como a llorar y a atorarse, como que no podía salirle el llanto. Tuve que llamar a mi marido, que estaba en la cocina, y vino corriendo. El niño ya no respondía", nos cuenta Djaina.
Tomás salió rápidamente en busca de ayuda. "Bajé corriendo hasta que llegaron muy rápido los compañeros de la Policía. Cogieron al niño y empezaron a actuar, y consiguió reaccionar a tiempo", recuerda.
La historia familiar del pequeño guarda, además, un vínculo especial con el cuerpo policial. Su abuelo también fue Policía Nacional. "Trabajaba en informática. Se llamaba Francisco, también como él de primer nombre", nos explica la familia.
Un reencuentro con final feliz
Fran y César han querido volver a encontrarse con el pequeño y sus padres para comprobar cómo evoluciona después de aquel episodio. Un reencuentro que permite poner rostro al desenlace feliz de una intervención que pudo terminar en tragedia.
Para los agentes, la tensión no desaparece necesariamente cuando concluye el servicio. "En el momento justo es verdad que no nos damos cuenta, pero, en cuanto se relaja un poco la situación y vemos que el niño está bien, ahí es cuando viene un poco el bajón, porque somos padres y al final es inevitable pensar en nuestros niños", confiesa Fran.
Aquel día, la rapidez de la respuesta y la actuación de los dos policías fueron decisivas para auxiliar al bebé. Hoy, con el pequeño Fran de nuevo en brazos de sus padres, queda el recuerdo de una intervención contrarreloj y de dos agentes que llegaron en el momento más necesario.
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