Vídeo: EVA S. CUESTA | Foto:Telemadrid
(Actualizado

¿Alguna vez te has preguntado qué ocurre con la basura después de depositarla en el buzón? En Majadahonda, buena parte de los residuos comienza un recorrido bajo tierra gracias a un sistema de recogida neumática que permite transportar la basura por una red de tuberías hasta una central de recogida.

Los vecinos como Julián y María Eugenia conviven cada día con este sistema. "Esto tiene una canalización interna por el suelo que va a unos puntos donde se clasifica allí. Todos van al mismo tubo, pero no todo va junto", nos explica Julián mientras deposita sus residuos.

Y es que, aunque desde la calle pueda parecer que toda la basura acaba en el mismo lugar, bajo nuestros pies comienza un complejo proceso de separación y transporte.

Majadahonda impulsa la habilidad digital de los mayores con talleres gratuitos

La basura viaja por debajo del suelo

Bajo uno de los parques del municipio se encuentra una de las centrales que hace posible este sistema. Allí, Víctor se encarga de supervisar el funcionamiento de la instalación. "Estamos en la central de recogida de Negrillos de Majadahonda. Aquí se recogen las fracciones de resto, envase y orgánico", explica.

El proceso comienza cuando una válvula diversora selecciona la fracción que se va a recoger. Después, los motores ponen en marcha el sistema y comienza la aspiración de los residuos depositados previamente en los buzones de la vía pública.

"Se hace una secuencia de recogida de todos los buzones que hay en la calle", explica Víctor. Los residuos recorren entonces una red de tuberías subterráneas hasta llegar a la central.

Más de 14 millones de inversión para construir un centro de salud mental en Majadahonda

Del buzón al camión

Una vez que la basura llega a la instalación, entra en un ciclón donde un separador rotativo se encarga de separar el aire de los residuos. La basura cae después por gravedad hasta los contenedores. "Luego la basura cae por gravedad y cae a estos contenedores", detalla Víctor.

Cuando los contenedores están llenos, comienza la última parte del recorrido. Se trasladan hasta la zona de carga y allí un camión los recoge para llevarlos posteriormente a la planta de transferencia.

Un sistema que permite que, mientras los vecinos depositan sus residuos en la calle, buena parte del proceso de recogida se desarrolle de forma prácticamente invisible bajo sus pies.