"Cojo una daga y le corto el cuello", la amenaza del inquilino que le debe 7.000 € a Arsenio, un vecino de Getafe de 84 años
Necesita volver a su casa porque no puede permitirse pagar un alquiler
"Yo he trabajado 15, 16 horas diarias para poder vivir al final un poco bien y que ahora tenga que estar así es fatal". Con la voz rota por la emoción, Arsenio, un vecino de Getafe de 84 años, relata el infierno que está viviendo desde que su inquilino se convirtió en okupa y le adeuda cerca de 7.000 euros.
Los hechos se remontan a 2017, cuando Arsenio alquiló su piso a un hombre que durante años fue un buen inquilino, pagando puntualmente cada mes hasta abril de 2025. "Me debe 5.000 euros de alquiler y tienen 2.000 y pico de luz", explica el anciano, que tuvo que abandonar su propia vivienda por problemas de salud de su mujer.
"Me tuve que ir de ahí por cuestiones de enfermedad de mi mujer, me tuve que ir donde están mis hijas en Seseña. Estaba por allí alquilado y la señora del piso me dijo que le hacía falta y se lo dejé, como es lógico", relata Arsenio, intentando contener las lágrimas.
Cuando Arsenio necesitó recuperar su piso para volver a vivir con su mujer, comenzó su calvario. "Me puse a buscar, pero ya me encontraba con 800, 900 euros de alquiler y claro, con la pensión que yo tengo, yo no puedo pagar esto", explica.
La solución temporal la encontró en un familiar: "Me alquiló una habitación y estoy pagando 200 euros por una habitación con derecho a cocina, y la ropa la bajo a lavar a una lavandería por no lavarla allí".
La situación se precipitó cuando entregó la carta al inquilino comunicándole que necesitaba la vivienda. "La estuvo leyendo y después de leerla me dijo: 'Yo no te firmo la carta porque si te firmo la carta me tengo que marchar'. ¿Qué pasa entonces? Dice: 'Yo es que mientras no encuentre una casa bien, pues no me voy'".
Lo que vino después sumió a Arsenio en el miedo. "Le dije, bueno, pues entonces va a tener que venir mi yerno a hablar con usted porque a mí no me hacen caso. Me respondió: 'Si aquí viene alguien que no seas tú, cojo una daga y le corto el cuello'. Y a mí ya me dio miedo".
Arsenio, que nunca pudo imaginar que a sus 84 años viviría esta situación, no encuentra explicación al comportamiento de su inquilino: "Yo no sé esta gente, no tiene vergüenza o no lo entiendo, es que no lo entiendo".
El anciano, que necesita desesperadamente recuperar su casa para poder volver a vivir con su mujer, sigue sin poder acceder a su propia vivienda mientras el inquilino continúa ocupándola sin pagar y acumulando una deuda que supera ya los 7.000 euros.
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