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En Madrid hay un lugar que no aparece en los libros de historia, donde se han vivido eventos tan importantes como el 23F o el nacimiento de la Constitución. Se trata de un rincón ubicado en la calle Jovellanos: la Casa Manolo.

Si sus paredes hablasen "sería impresionante las historia que hay aquí en este local", asegura Alfredo, nieto de quien fundó el bar hace 93 años. Se dice que este bar es una extensión del Congreso de los Diputados.

El único teléfono que había en la zona el 23F estaba en su bar y era de fichas. "Nosotros vivíamos aquí arriba, entonces bajé y me dijo mi padre: súbete para arriba corriendo. Estuvieron abiertos hasta las cuatro y media de la mañana".

En su interior cuentan con una caja registradora de una barbería de antaño. La especialidad de Casa Manolo son las croquetas y los churros, pero una comida que frecuentaba pedir Rajoy eran los chipirones en su tinta. "Yo, como dijo mi abuelo, soy sordo profesional".

"En la mesa cinco, Zapatero con Julián Lacalle y su padre, le estuvieron convenciendo para que se presentara a presidente de Gobierno, ahí se gestó todo". También los críticos de Sánchez se reunieron el 2016 para gestar la crisis que terminó con su dimisión como secretario general en su primera etapa al frente.

Los azulejos que tienen tras la barra eran los mismo que los del metro en aquellos tiempos. "Venían los del metro a comer aquí y mi abuelo habló con ellos. Vinieron los obreros del metro con los azulejos que se ponían en el antiguo metro y le montaron el friso".

Nos vemos en el bar: Bares centenarios

Su bodega fue un refugio durante las bombas de la Guerra Civil. En la parte más privada del bar se han fraguado cosas muy importantes, como la Constitución. "Aquí llegaron, digamos, a una parte de los acuerdos".

Otra figura que cobra especial importancia en el local es la de los periodistas. Y aunque esté anexo en los libros de historia y todavía no exista, está claro que Casa Manolo forma parte de la historia de España.