Vídeo: EVA S. CUESTA | Foto:Telemadrid
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El tráfico, las sirenas, una simple maleta arrastrándose por la acera o las temidas obras. Vivimos rodeados de ruido. Y no es solo una molestia: es un problema de salud pública. Con motivo del Día Internacional de la Concienciación del Ruido, nos trasladamos a varios puntos de la ciudad para medir los decibelios reales que soportan los ciudadanos a diario.

Las quejas vecinales no se han hecho esperar. "El ruido es espantoso por todos los sitios. Quitando que ya te vayas a un parque o zonas tranquilas, el ruido es tremendo", lamenta una vecina. "Los coches, las motos… la zona centro es una zona horrorosa", añade otra.

"Hay ruido desde hace bastante tiempo. Yo porque soy tranquilo, sensato y tal, pero hay quien lo está llevando francamente mal", explica un vecino visiblemente afectado por el clamor diario.

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Y no es para menos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa el umbral de ruido perjudicial por encima de los 65 decibelios. Con el sonómetro en la mano, somos testigos de cómo en todos los puntos visitados se supera esa cifra. En algunas zonas, incluso con creces. "Vamos a tener problemas de salud por el ruido", alerta una de las vecinas.

La exposición continua al ruido puede afectar tanto a la salud física como a la mental. Para comprobarlo, acompañamos a Vicky en una prueba preventiva de audición.

"Es al final ir colocando los cascos en el oído y pasar diferentes sonidos por el oído derecho primero a diferentes frecuencias. Tiene que levantarme la mano cada vez que los oiga, por muy bajitos que sean", explica Mario Colino, audioprotesista, mientras detalla el procedimiento.

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Pero el ruido no solo daña la capacidad auditiva. "Todo afecta una barbaridad. Ten en cuenta que el ruido no solo afecta a nivel de pérdida auditiva, puede afectar a nivel de estrés, problemas cardiovasculares a largo plazo y, sobre todo, alteraciones de sueño y aparición de ruido en los oídos (acúfenos)", advierte Mario.

"Al final, el remedio únicamente es la prevención, para tener conciencia del tipo de pérdida que tenemos o del tipo de audición", concluye el especialista. Prevención y también un poco de silencio, ese bien escaso que nunca viene mal para la salud.