Your browser doesn’t support HTML5 audio

(Actualizado

Quién no ha escuchado, o pronunciado, frases como “me duele la rodilla, va a cambiar el tiempo”. Parece una predicción sin fundamento, pero según hemos sabido, un 30% de la población podría tener meteorosensibilidad, es decir, que la meteorología y el clima influyen decisivamente en su salud.

La meteorosensibilidad no se considera una enfermedad, ni es necesario un tratamiento. Simplemente hay personas más sensibles a otras ante la presión atmosférica, la humedad, el sol o el viento, por lo que son capaces de detectar cualquier cambio en esos parámetros.

Más allá de casos concretos, todos somos meteorosensibles en alguna medida, aunque muchos de nosotros no estemos familiarizados con este concepto.

Los problemas cardiovasculares son más frecuentes en otoño, cuando cambia la presión atmosférica

Un ejemplo. Está probado que la luz solar influye directamente en nuestro ánimo o nuestro sistema inmune. Para tratar ese déficit de luz solar existe la helioterapia.

Por poner otro ejemplo, varios estudios médicos demuestran que los problemas cardiovasculares son más frecuentes en otoño, cuando cambia la presión atmosférica. Los infartos son más frecuentes a final del otoño, según estos mismos estudios.