Vídeo: Redacción | Foto:Telemadrid
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Estas noches de comienzo del verano, con elevadas temperaturas, le están costando a más de uno pasar la noche prácticamente en vela, dando vueltas en la cama, levantándose cada dos por tres para beber agua y prácticamente llegar al trabajo al día siguiente sin pegar ojo, o con la sensación de no haber descansado. Y es que la temperatura, apunta Macarena Carmona Palacios, Psicóloga del Centro de Rehabilitación Integral de Las Rozas, es el principal causante. Todo lo que sea, de noche, tener una temperatura superior a 20 ó 21 grados, es malo para nuestro organismo a la hora de dormir.

Este calor hace que nuestro metabolismo se reactive y con ello la actividad cerebral. En definitiva, nuestro cuerpo se prepara para seguir activo y no entrar en fase de descanso. Esto produce ansiedad, y la ansiedad lleva al insomnio. El problema, cuenta Macarena, no es que un día pasemos mala noche por el calor y no peguemos ojo. Lo malo viene cuando se encadenan varios días seguidos y se convierte en un bucle de insomnio.

En este sentido, Lorena López Castañón, enfermera del centro de salud de Moralzarzal, apunta que lo primero es no obsesionarse con querer dormir y, sobre todo, no estar pendiente de la hora, pues ello induce a la obsesión y conduce al cerebro a permanecer activo.

Entonces ¿qué hacer para remediar esta situación y revertirla? Nuestras expertas nos apuntan una serie de rutinas a seguir:

- Intentar acostarnos siempre a la misma hora y utilizar la cama nada más que para dormir.

- Si nos despertamos a media noche y no podemos conciliar el sueño luego, no forzar, hacer algo relajante y volver a intentar acostarse.

- Si a los 20 minutos uno no puede dormirse, debería levantarse y no realizar ninguna actividad que pueda activarnos de nuevo: ni tele, ni móvil, ni internet.

- La melatonina, que es la encima que favorece que se regule el sueño, se puede encontrar en determinados alimentos que serían aconsejables a la hora de la cena si queremos conciliar bien el sueño posteriormente: el pollo, el pavo, las nueces, los cereales y algunas frutas como el tomate o la granada. También el triptófano, un aminoácido, favorece el sueño y además de los alimentos antes mencionados, el pescado y la leche contienen triptófano.

- Infusiones como la melisa, la valeriana, el espino blanco o la tila alpina con flor de azahar favorecen también conciliar el sueño. Eso sí, no abusar de los líquidos porque eso hará que nos levantemos con más frecuencia al baño y podremos volver al mismo punto.