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Un sencillo experimento químico transformó un plató en todo un laboratorio improvisado con la conocida “espuma de elefante”, una reacción tan vistosa como educativa.

La base del experimento es el peróxido de hidrógeno (H2O2), más conocido como agua oxigenada, un compuesto que se descompone lentamente en agua y oxígeno.

En esta ocasión, la reacción se aceleró utilizando la levadura como catalizador, gracias a la acción de microorganismos que activan rápidamente la liberación de oxígeno. Es el mismo efecto que se observa cuando el agua oxigenada entra en contacto con una herida y aparecen burbujas.

Una forma divertida y didáctica de acercar la ciencia al público y demostrar que, con los ingredientes adecuados, el laboratorio puede estar más cerca de lo que parece.