De un vuelo inolvidable a una vida en el aire
Clara Aranega resume su experiencia como tripulante entre anécdotas y sacrificios
Clara Aranega inició su carrera en la aviación en 1987, con un primer vuelo entre Palma y Estocolmo que recuerda por una curiosa anécdota: pasajeros que llegaron a beber incluso la colonia de los baños del avión.
Tras años en vuelos cortos, terminó su trayectoria como sobrecargo en Iberia, realizando rutas transoceánicas.
Define su profesión como “una forma de vida”, marcada por constantes viajes y una convivencia estrecha con la tripulación.
No obstante, también subraya su dureza: largas jornadas, dormir fuera de casa y exigentes condiciones físicas como volar a gran altura o la exposición a radiaciones.
Una realidad que impulsa al sector a reclamar jubilación anticipada para estos profesionales.
{{#href}} {{ text }} {{/href}} {{^href}} {{ text }} {{/href}}
{{#href}} {{ text }} {{/href}} {{^href}} {{ text }} {{/href}}
{{/text}} {{/kicker}} {{#title}} {{#text}}{{#href}} {{ text }} {{/href}} {{^href}} {{ text }} {{/href}}
{{/text}} {{/title}}{{#href}} {{ text }} {{/href}} {{^href}} {{ text }} {{/href}}
{{#href}} {{ text }} {{/href}} {{^href}} {{ text }} {{/href}}
{{/text}} {{/kicker}} {{#title}} {{#text}}