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Lo que empezó como una broma entre amigos se ha convertido en un fenómeno viral. Carmen Bianchii y Pablo Almasá acumulan ya 12.000 seguidores en TikTok y 21.000 en Instagram, gracias a vídeos donde mezclan diferencia generacional, relaciones sentimentales y una buena dosis de ironía.

La idea surgió casi por casualidad. Carmen, veinteañera, y Pablo, de 50 años, decidieron grabar una conversación improvisada y subirla a redes sin grandes expectativas.

El resultado: uno de sus primeros vídeos alcanzó 2 millones de visualizaciones. “Pensábamos que no iba a pasar nada”, reconocen, pero la química y el contraste de perspectivas hicieron el resto.

Pablo, que además se encuentra rodando un documental, admite que la velocidad de las redes le ha pillado “un poco superado”, aunque lo tiene claro: mientras se diviertan y hagan reír, seguirán compartiendo sus charlas.

Porque si algo ha quedado demostrado es que cuando el humor cruza generaciones, la viralidad llega sola.