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Un mapa del Rastro para no perderse ningún puesto

El popular mercado de los domingos de Madrid vuelve a abrir el 22 de noviembre, te contamos su historia y su composición

El Rastro de Madrid reabrirá el domingo 22 de noviembre tras 8 meses cerrado | EFE

Madrid/ Si hay un plan por excelencia para hacer los domingos en Madrid es, sin duda, ir al Rastro. Solo, con amigos o como tú prefieras, el animado ambiente de las calles eclipsa todo lo demás. Es el lugar y el momento idóneos para sumergirse entre miles de artículos, cada cual más variopinto que el anterior.

Que estás buscando un cuadro para decorar el salón. Ve al Rastro. Que lo que quieres es completar tu colección de cromos de la infancia. Ve al Rastro. Que te has cansado de la mesa del salón y quieres cambiarla. Ve al Rastro.

Todo lo que uno se pueda imaginar tiene cabida en este mercado, desde libros descatalogados a muñecas, antigüedades o música. Y si no quieres comprar nada no hay problema, puedes simplemente ir recorriendo los puestos en busca de los objetos más curiosos.

La pandemia del coronavirus obligó a los comerciantes a cerrar los puestos, que llevan ocho meses sin ver la luz. Pero este domingo 22 de noviembre vuelven a reabrir sus puertas para que podamos volver a reencontrarnos con este encantador escenario. Eso sí, respetando las medidas de seguridad por el Covid.

Siguiendo "el rastro" de su nombre

El Rastro es un mercado al aire libre que se monta los domingos y festivos en el centro de Madrid. Desde la pronunciada cuesta de la Calle de Ribera de Curtidores se extienden cientos de puestos especializados en artículos de segunda mano. Si buscamos a conciencia en ellos, podemos encontrar todo lo que nos imaginemos.

Cuenta con más de 400 años de historia a sus espaldas y nació como un mercadillo semi-clandestino de venta de objetos usados o baratillos. Con el paso de los años se ha ido reglamentando su actividad comercial y en la actualidad es uno de los atractivos turísticos y de ocio de Madrid. A comienzos de este siglo superaba los 3.500 puestos.

Pero... ¿y de dónde viene su nombre? La zona que ocupa El Rastro era el antiguo lugar donde estaban las curtidurías, próximas al matadero. A lo largo del recorrido que se hacía para trasladar las reses de un punto al otro, quedaba en la calle un rastro de sangre. Este "rastro" es el que da nombre al famoso mercadillo madrileño.

Plano de 1622 de Madrid | Archivo

A lo largo de los años, las diversas zonas que conforman El Rastro se han ido especializando en determinados productos.

Objetos del pasado y de decoración

El Rastro cuenta con importantes anticuarios y tiendas de decoración, donde siguen siendo muy populares y atractivas las almonedas. Estas calles son un lugar único para los más curiosos y nostálgicos.

Nuevas Galerías (Ribera de Curtidores, 12)

Galerías Piquer (Ribera de Curtidores, 29)

Plaza General Vara del Rey

Calle Arganzuela

Otros lugares

Libros, música y todo tipo de coleccionables

El Rastro es el lugar idóneo para encontrar libros viejos, todo tipo de música y poder completar tus colecciones de cómics, revistas y cromos antiguos.

Libros

Música

Cómics

Traperos y coleccionismo militar

Lo más auténtico y especial de El Rastro es encontrarse con artículos inimaginables. Entre los miles de objetos que se amontonan a lo largo de todos los puestos hay auténticas reliquias. Cafeteras, picaportes, postales, cartas, velos de novia... Todo tiene cabida en El Rastro.

¿Dónde comer y beber?

Y después de tanto buscar entre los objetos más variopintos hay que recargar las energías. En las calles de El Rastro podemos encontrar locales en los que comer auténticas delicias.

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