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Una oportunidad perfecta para iniciarse en el mundo de la ópera, así se presenta esta versión diferente de la popular Flauta Mágica, una de las producciones operísticas más exitosas de Mozart.

En La Otra Agenda hemos hablado con Mikeldi Atxalandabaso, que en cada función se somete a una auténtica metamorfosis para meterse en la piel de Monostatos, un personaje marginal y malvado que se siente muy atraído por Pamina, una jovencísima princesa.

La Flauta Mágica, de Mozart, en el Teatro Real

Su actor nos ha contado cómo es interpretar a este personaje y nos ha confesado que, aunque con ligeras innovaciones, como su escenario –del que hablaremos a continuación-, se mantiene la esencia de la historia creada por el músico austriaco.

Además, también hemos conversado con Elena García, la jefa de caracterización, que en cada función se encarga de convertir a más de 30 artistas en sus personajes. Un auténtico trabajazo.

El escenario

La principal novedad que ha introducido esta versión de La Flauta Mágica, es un escenario virtual. Una tecnología vanguardista que obliga a los artistas a sincronizar sus movimientos con las proyecciones de la gran pantalla, ya que no hay ningún tipo de decorado. Tan solo cuentan con una gigantesca pantalla en la que se suceden las imágenes que narran la historia.