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En el sur de Madrid, en el barrio de Villaverde Bajo, un grupo de vecinos llevan años sufriendo debido a la presencia de unos animales nada habituales en medio de la ciudad. ¿Se imaginan tener de vecinos a gallos, gallinas, cotorras, palomas y ratas?

Juntos a las vías del tren hay varias parcelas ocupadas por estos animales y que los vecinos ya han denunciado en varias ocasiones. En concreto se trata de cinco parcelas sin usar que pertenecen a cinco propietarios diferentes. Al tratarse de animales abandonados, los dueños de estos solares no se hacen responsables de ellos.

Pedro es uno de los vecinos afectados. El continuo cacareo es el responsable de sus problemas de insomnio y de ansiedad. “Desde que están las gallinas no he dormido una noche del tirón”. Aunque ha puesto varias denuncias, la situación sigue igual.

Pedro está jubilado y tiene una prótesis en la cadera, por lo que pasa mucho tiempo en casa

El continuo ruido no le deja descansar, ya que "desde las cinco de la mañana empiezan a cantar". Descanso deficiente, ansiedad por contaminación acústica y estrés son algunas de las enfermedades que puede originar el exceso de ruidos.

Además del alboroto que causan los animales existe otro tipo de problema relacionado con plagas de ratas, palomas y cotorras. "La gente no para de echarles de comer", nos comenta Pedro, lo que atrae a este tipo de animales. Sin olvidar las moscas, motivo por el que los vecinos tienen que tener cerradas las ventanas.