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Disfrutaba de un precioso día de esquí con su mujer y sus cinco hijos. El día en Baqueira-Beret era perfecto. El sol permitía disfrutar de una jornada de esquí con unas condiciones óptimas. Sin embargo, Fernando Vega perdió el control y se chochó contra un árbol.

El propio Fernando nos cuenta que en esos seis segundos que duró el choque, notó su espalda partirse y sabía que no podría andar más. Dice que en el séptimo segundo ya había aceptado que tendría que afrontar la vida de diferente manera.

En el séptimo segundo acepté ya que tendría que vivir así de por vida

Su buen humor ha sido un revulsivo para recuperarse emocionalmente. Ahora es voluntario en una investigación de células madre y dice que dará su mejor versión en lo que le queda de vida.