Vídeo: Redacción | Foto:Telemadrid
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Fue uno de los crímenes más truculentos y que más conmocionó a la sociedad. El 9 de octubre de 1999 Rocío Wanninkhof, una joven de 19 años, desaparece en la Cala de Mijas, en Málaga. Su madre salió a buscarla al ver que no llegaba y encontró sus zapatillas manchadas de sangre. En ese momento saltaron todas las alarmas.

En aquel momento, Rocío vivía con su madre, Alicia Hornos. Ella se había separado de su pareja, Dolores Vázquez, hacía cuatro años y ambas no tenían muy buena relación. 25 días después, se halla el cuerpo sin vida de la joven y con signos de violencia extrema.

La presión empezó a ser mayúscula. Todos los programas de televisión elucubraban sobre el caso. Se necesitaba encontrar un culpable.

Se pensaba que Rocío era un impedimento para la relación de su madre con Dolores

El relato que caló y se difundió en todos los medios es que Rocío había sido un impedimento en la relación sentimental de su madre y que el móvil de Dolores para acabar con su vida eran los celos y la venganza. Una teoría que su expareja Alicia asumió.

Finalmente, el 7 de septiembre de 2000 la Guardia Civil detiene a Dolores sin pruebas concluyentes que demostraran su culpabilidad, tan solo había indicios y suposiciones.

La gente creía firmemente en la culpabilidad de Dolores

En el momento de su detención, Dolores fue abucheada e increpada por la gente de la calle que creían firmemente en su culpabilidad. La presunta asesina, permaneció año y medio en prisión después de que un jurado popular la considerara, definitivamente, culpable.

Pero cuatro años después, en Coín, apareció otra joven asesinada. Se llamaba Sonia Carabantes y tenía 17 años. El bombazo llegó cuando unos restos de ADN encontrados en su cuerpo fueron cotejados con una colilla encontrada cerca del cuerpo de Wanninkhof y se descubrió que eran de la misma persona. Este nuevo hallazgo llegó cuando Dolores llevaba un año y medio en la cárcel, pero consiguió salir de prisión.

El problema era que un asesino andaba libre por la Costa del Sol, aunque todos los indicios apuntaban a él, Tony King, un británico residente en Málaga y con antecedentes por agresiones sexuales. Un jurado lo condenó a 19 años por el crimen de Rocío, sumados a otros 36 años por el asesinato de Sonia.