Vídeo: Redacción | Foto:Telemadrid
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La agorafobia es el miedo irracional y exagerado a los espacios abiertos, es decir, las personas que lo padecen no consiguen salir a la calle y permanecen una larga temporada encerrados en casa.

Este problema se refleja muy bien en la serie ‘Merlí’, donde su protagonista tiene agorafobia.

Pero este trastorno no solo afecta a los espacios abiertos, sino que se incrementa en lugares donde hay mucha gente porque sienten que no pueden encontrar escapatoria en el caso en el que lo necesiten.

Este miércoles en Juntos hemos conocido el caso de Celia, tiene 20 años y padece agorafobia desde los 13.

“Todo empezó cuando tuve un desmayo bastante fuerte cuando iba camino al instituto entonces, en ese momento, cuando conseguí llegar al centro me desmayé y ahí la gente empezó a hacer corrillo, algunos se reían de mí, otros estaban alarmados, quisieron llamar a una ambulancia… y todo eso a mí me impactó muchísimo y me causó un trauma”, nos ha contado Celia.

“A partir de ese momento yo intentaba hacer mi vida normal, ir al instituto, salir a la calle, pero veía que no era posible porque a los 5 minutos de salir de mi casa, tenía que volver a entrar y no comprendía muy bien lo que me estaba sucediendo, hasta que un día, cuando quedé con una amiga, tuve que llamar a mi padre para que viniera a buscarme porque no podía estar en la calle. Fue en ese momento cuando le dije: creo que tengo miedo a salir de casa”.

Para ayudarnos a comprender el por qué de este trastorno, nos ha acompañado la psicóloga Ana Villarrubia que explica que, efectivamente “hay un primer episodio de miedo insuperable muy intenso que puede ser un ataque de pánico, o en el caso de Celia un desmayo, y a partir de ahí, uno aprende de forma inmediata que «esto me puede pasar, si me pasa estoy en peligro, luego no puedo estar en lugares donde no pueda escapar porque entonces no voy a poder recibir ayuda»”.

“Una vez que sucede esto, estas personas empiezan a salir a la calle acompañados o tengo una paciente que camina agarrada a la pared por miedo a si se cae. El problema es que uno empieza a aliviar con esas conductas de seguridad y ese alivio llama a más alivio y se convierte en adictivo, pero tiene cura”.

Y efectivamente, gracias al tratamiento, Celia ya lleva una vida casi normal aunque es consciente de que puede sufrir una recaída en cualquier momento pero lo importante es seguir luchando contra ello.