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(Actualizado

El 18 de febrero de 2008 Esperanza Aguirre colocaba la primera traviesa de una infraestructura de la que no era competente, el Cercanías a Navalcarnero, pero para la que sí tenía dinero. Más de siete años después y tras 140 millones invertidos, Cristina Cifuentes se resiste a enterrar el proyecto. De hecho, la Comunidad de Madrid elaborando un expediente de garantías legales para exigir a la empresa adjudicataria, OHL, que finalice las obras, según precisó un portavoz de la Comunidad.

«Los trabajos comenzaron en mayo de 2008 y OHL las paralizó unilateralmente a principios de 2010. Los paró porque el proyecto no tenía la viabilidad económica planificada en un principio. Estaba previsto que se hiciesen unos desarrollos urbanísticos que financiasen la inversión y, finalmente, no se llevaron a cabo por la crisis. Según sus cálculos, la línea podría llegar a tener 13,8 millones de viajes año. Además, la empresa alegó que no contaba con la financiación suficiente», precisa la fuente informante de la Consejería de Infraestructuras.