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La soledad de la duquesa toca a su fin cuando conoce a Alfonso Díez. Tras un primer encuentro se intercambian los teléfonos y comienzan a salir. A nadie extraña, por su carácter y vitalidad, que la duquesa quiera rehacer su vida a los 82 años.

Lo que sí se pone en tela de juicio es con quién. Prensa, amigos, familiares… todos se preguntan qué quiere, qué busca, qué interés esconde este funcionario de vida discreta y carácter apocado convirtiéndose en fiel acompañante de la duquesa. Pocos apuestan por su amor. Pero pasan los meses…

Alfonso Díez y la Duquesa de Alba el día de su boda

La pareja se hace inseparable. Salen, viajan, se divierten… Alfonso cuida a la duquesa durante sus achaques de salud y ella se siente feliz. Ven peligrar el futuro reparto de la herencia con la llegada a la casa de un nuevo duque de Alba. Pero Cayetana está dispuesta a luchar contra todos: hijos, prensa, prejuicios sociales…

Pocos apostaron por el amor de la duquesa con el funcionario Alfonso Díez

Para poder casarse con Alfonso Díez, La duquesa toma una decisión: repartir la herencia en vida. Sólo cuando Alfonso renuncia a cualquier beneficio futuro, los Alba firman el acuerdo. Cayetana ya es libre para cumplir su último sueño.