Miedo en los Servicios de Inteligencia a posibles represalias del Gobierno
La crisis migratoria en Ceuta ha generado una brecha creciente entre el Gobierno y determinados sectores de los Servicios de Inteligencia
El temor a posibles represalias está llevando a algunos miembros de los Servicios de Inteligencia a extremar las precauciones a la hora de comunicar información a sus superiores y responsables políticos.
La tendencia parece ser evitar dejar constancia escrita de determinadas comunicaciones y recurrir cada vez más a conversaciones presenciales o telefónicas.
La situación ha generado una creciente brecha entre el Gobierno y determinados sectores de los Servicios de Inteligencia, especialmente cuando la información manejada por los agentes entra en conflicto con el discurso del Ejecutivo.
El temor a que determinadas comunicaciones puedan acabar teniendo consecuencias profesionales se relaciona también con la crisis que atravesó el CNI tras el denominado caso Pegasus.
La polémica por este espionaje concluyó con la destitución de Paz Esteban como directora del Centro en mayo de 2022, en un contexto de fuerte presión política sobre los Servicios de Inteligencia.
Desde entonces, según la información difundida, algunos integrantes de estos organismos temen ser apartados de sus puestos o destinos si sus informes o actuaciones no coinciden con las posiciones del Gobierno.
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