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El aumento de los grandes incendios forestales no solo responde a las altas temperaturas o a las fuentes de ignición. Expertos en seguridad consideran que la acumulación de combustible vegetal en los montes se ha convertido en uno de los principales factores que explican la intensidad de los fuegos.

El decano del Consejo General de Colegios de Químicos de España, Ricardo Díaz explica que un incendio necesita tres elementos para propagarse: oxígeno, una fuente de ignición y combustible. Mientras que resulta imposible actuar sobre el oxígeno y muy difícil evitar por completo las chispas accidentales o intencionadas, sostiene que sí es posible intervenir sobre el combustible mediante la limpieza y el mantenimiento de los bosques.

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Según el experto, cada hectárea genera anualmente una gran cantidad de material vegetal seco que, si no se retira, se acumula y favorece incendios mucho más destructivos. Además, asegura que parte de esos restos podrían destinarse a la producción de energía, convirtiendo un riesgo ambiental en un recurso aprovechable.

Díaz defiende recuperar la gestión tradicional del medio rural, permitiendo que ganaderos, agricultores y habitantes de los pueblos continúen realizando labores que históricamente contribuían al mantenimiento del monte. En su opinión, el incremento de la masa forestal es positivo, pero advierte de que "no basta con tener más bosque, también hay que mantenerlo".

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Como alternativa, propone reforzar los incentivos para fijar población en las zonas rurales y aprovechar los meses de invierno para que las brigadas forestales desarrollen trabajos preventivos de limpieza, reduciendo así el combustible disponible antes de la temporada de alto riesgo.