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Alberto Nuñez Feijóo fue también objetivo de las cloacas. Después de jueces y fiscales, el foco se habría desplazado hacia el líder de la oposición, en una nueva derivada política marcada por acusaciones, grabaciones pendientes de entrega y referencias a informes que ya habían sido objeto de polémica.

El primer aviso llegó en 2024 en el Congreso. Allí, María Jesús Montero utilizó una información publicada por un medio de comunicación para atacar al entorno familiar de Alberto Núñez Feijóo. La vicepresidenta preguntó entonces si era cierto que la mujer del líder del PP había sido contratada o si su empresa había recibido una ayuda pública. Aquella información fue posteriormente desmentida por el propio medio que la había difundido, pero el asunto ya había entrado de lleno en la batalla política.

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A partir de ahí, según el relato conocido, la ofensiva habría ido más allá. Las grabaciones pendientes de entrega fueron presentadas como una auténtica bomba política. En ellas se habría acusado a Feijóo de haber comprado las elecciones gallegas de 2012, una afirmación de máxima gravedad que se apoyaría, supuestamente, en documentación vinculada al excomisario Villarejo y al entorno de las cloacas.

El término utilizado fue “pucherazo”. Ya en 2016, durante el Comité Federal del PSOE, Pedro Sánchez fue acusado internamente de maniobrar en una votación clave para intentar revalidar su liderazgo como secretario general.