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Madrid es la tercera comunidad autónoma con mayor población gitana en España. Sus costumbres, su carácter y su forma de vestir han provocado que, en innumerables ocasiones, sean discriminados. Un odio conocido como gitanofobia.

Rafaela y su hijo Samuel conocen de primera mano esta situación. Ellos son de Vallecas y los dos han tenido que soportar esta discriminación durante toda la vida. “Cada vez que voy a hacer la compra están los guardias en la puerta, se hacen señas y me van siguiendo”, cuenta la madre.

“Cuando lo vivimos tan diariamente y tan cotidianamente ya lo asumimos y lo hacemos también parte de nuestra rutina, y eso es un problema ya que estás anormalizando una situación que no debería ser así”, nos explica Samuel.

“Dicen que los gitanos roban, pero los gitanos también trabajan, tienen estudios y tienen profesiones”, dice Rafaela en defensa de este colectivo.

“Dicen que los gitanos roban, pero los gitanos también trabajan, tienen estudios y tienen profesiones”

En esta ocasión, Rafaela y Samuel harán en Gente Maravillosa de actores para revivir su propia historia a través de nuestra cámara oculta: la dependiente de una tienda no quiere a gitanos en su establecimiento.

La cámara oculta cuenta con el asesoramiento y la supervisión de la Asociación Barró. ¿Descubriremos madrileños maravillosos que no se callen ante esta situación de gitanofobia?

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Cuando empezamos a grabar, Rafaela y Samuel no están en la tienda: primero queremos dejar claro a los clientes que la alarma antirrobo está estropeada. Para ello, una compañera del equipo se acerca a la salida para que la alarma salte y la dependienta pueda explicar que está estropeada.

Ahora que los clientes ya saben que la alarma no funciona, pedimos a nuestros protagonistas que entren y, nada más verlos, la dependienta se queja de su presencia. No se fía de ellos, por lo que les va siguiendo para dejarles claro de que allí no hay nada para gitanos. La chica de la camiseta blanca se ha enterado de la situación y está atenta a lo que ocurre.

“Ya ha saltado la alarma. Si es que lo sabía. ¿Qué os habéis llevado?”, les grita la dependienta cuando salta la alarma porque Rafaela y Samuel se han acercado a la puerta. La chica de la camiseta blanca no aguanta más y salta para tratar de parar los pies a la dependienta, que no cesa en sus comentarios discriminatorios hacia los gitanos.

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Volvemos a repetir la cámara oculta: madre e hijo vuelven a la tienda a por un vestido y la dependienta les desprecia por ser gitanos. La señora del abigo rojo se muestra atónita ante la atención que la empleada les está dando a los dos clientes. “¿Es que aquí sois racistas?”.

“No es por racismo, es que sé bien cómo son los gitanos. Si has trabajado de cara al público lo sabrás”, se escusa la dependienta.

La señora quiere poner una hoja de reclamaciones, ya que no le gusta nada la actitud de nuestra actriz. “No me gustan las injusticias. Somos seres humanos y todos somos iguales”. Por todo esto salimos a decirle que… ¡Es una persona maravillosa!