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En Está Pasando hacemos parada en Cadalso de los Vidrios, un municipio situado cerca de la Sierra de Gredos, a unos 75 kilómetros de la capital. Esta localidad es perfecta para realizar rutas de senderismo, a caballo o en bicicleta y disfrutar así de su espectacular paisaje de montaña.

Los pobladores más antiguos de Cadalso de los Vidrios fueron los celtíberos, aunque también tuvieron presencia los romanos y los árabes antes de la llegada de la Reconquista en 1082.

Los sucesivos asentamientos aprovechaban la localización geográfica de Cadalso de los Vidrios porque desde este punto podían observar los alrededores y advertir de la llegada de los enemigos. En 1833 se integró en la provincia de Madrid.

Los secretos de Cadalso de los Vidrios

Cabe destacar el origen de su nombre. Por un lado, “Cadalso” significa “lugar en alto”, mientras que, “de los Vidrios” hace referencia a la fabricación de este material que hizo el famoso municipio desde finales del siglo XII, teniendo su mayor auge en el siglo XV.

En la localidad existían hornos que fabricaban vidrios de gran calidad como botellas, frascos, candelabros o bombillas, que eran muy apreciados en España y en Europa. De hecho, gran parte de la cristalería de la Real Botica del Monasterio de El Escorial está fabricada en Cadalso de los Vidrios.

Los primeros documentos demográficos señalan que al principio del siglo XVI en Cadalso de los Vidrios apenas había 300 habitantes. Poco a poco la población fue aumentando hasta tomar una tendencia al alza que se ha mantenido. Muchas personas han compadro casa en el municipio para convertirla en su segunda residencia.

Si te animas a visitar Cadalso no te puedes perder algunas edificaciones importantes como la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que comenzó a construirse en 1498 con parte de la muralla árabe de Cadalso, huella de la presencia musulmana en el municipio. La iglesia es una nave con cuatro capillas, una sacristía y una pila bautismal renacentista.

Otro de los lugares más especiales es el Palacio de Villena, construido con sillares de piedra en el siglo XV. En aquel tiempo el dueño era el noble castellano Álvaro de Luna, quien hizo del edificio un lugar de recreo y descanso.

También hay que destacar los jardines de este palacio, que se encontraban cerrados y decorados con cenadores, miradores y un templete en el centro. En la actualidad están abiertos al público y se han convertido en un parque donde se observan numerosos restos romanos y visigodos.

Otros monumentos destacables son La Casa de los Salvajes o Casón de los Austrias, un edificio solariego de estilo renacentista. Y la Fuente de los Álamos, de origen musulmán, levantada en un antiguo manantial.