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La Unión Europea vivió en 2018 su peor crisis existencial con vistas a los comicios de 2019, que mostrarán la magnitud de la amenaza del populismo y la extrema derecha para el futuro común, una década después de la gran crisis económica.

El éxito de los partidos populistas, euroescépticos y antiinmigración acelera la recomposición del panorama político y genera fricciones prácticamente en todos los países de Europa.

El éxito en precedentes Alternativa para Alemania (AfD) en los comicios regionales sacudió la política alemana y, por ende, la europea, donde, ya en 2017, el Partido de la Libertad (PVV) de Geert Wilders se convirtió en la segunda fuerza del Parlamento holandés y la presidenta del Frente Nacional, Marine Le Pen, alcanzó la segunda vuelta de las presidenciales.

En Italia, 2018 ha sido además el año en el que se instauró el autoproclamado "Gobierno del cambio", una coalición de corte euroescéptico entre los populistas del Movimiento Cinco Estrellas y la ultraderechista Liga.

Por su parte, en Hungría, el controvertido primer ministro de Hungría, el nacionalista Viktor Orbán, arrasó este año en las elecciones generales y revalidó su mayoría de dos tercios, con los que siguió impulsando su política crítica con la UE, con la migración y con el liberalismo.

Un año, además, marcado por las negociaciones del ‘brexit’, que culminarán con la salida del Reino Unido de la Unión Europea y que han provocado una acentuada inestabilidad política y económica en el país.