Vídeo: Redacción | Foto:Telemadrid
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La Glorieta de Rubén Darío se llamó hasta 1922 Glorieta del Cisne. Al poeta le habría gustado la idea. Los cisnes están dentro de su mundo lírico y colorido. Además de juntar versos, fue embajador de Nicaragua en España a principios del XX. Podemos preguntarnos cómo se maneja un poeta en las tensas reuniones diplomáticas. Rubén Darío cultivó la amistad con todos los escritores del momento. Los Machado, Jacinto Benavente, Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez…

Valle-Inclán dijo “Rubén tiene todos los defectos de la carne: es glotón, es bebedor, es mujeriego, es holgazán. Pero posee todas las virtudes del espíritu;es bueno, es generoso, es sencillo, es humilde.” Unamuno no fue tan cordial y dijo que “A Rubén Darío se le ven las plumas de indio de debajo del sombrero". Rubén, muy diplomático, contestó: “es con una pluma que me quito de debajo del sombrero con la que le escribo”. ¡Qué arte tenía el tío, ¿eh?!