Vídeo: Redacción | Foto:Telemadrid
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Hay muchas teorías para explicar por qué nuestro barrio más castizo se llama Lavapiés. Carlos Osorio, autor de Lavapiés y el Rastro (Ed. La Librería), nos cuenta la suya. Hasta aquí llegaba mucha gente a Madrid, desde el sur, buscando una vida mejor. Al llegar, si no estaban aseados, no les dejaban entrar en las posadas. Por eso, para quitarse el polvo de aquellos viejos caminos, lo primero que hacían los recién llegados era lavarse los pies en un antiguo pilón que había en la plaza. De ahí su nombre. Así de sencillo.

Aquella forma castiza de hablar que tanto nos divierte cuando la escuchamos en zarzuelas, películas, etc. nació de la fusión de gentes que recibió Lavapiés. Lavapiés fue siempre un “barrio bajo”. ¡Que no se ofenda nadie! Simplemente es que se llamaba así a los barrios que estaban debajo del Alcázar, que era la zona alta donde se alojaba la corte y los cortesanos.