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Aunque se nos haya hecho a todos un poco largo y angustioso, Iker Casillas ha recibido, por fin, el alta hospitalaria. El guardameta ha salido por su propio pie del centro médico y acompañado de su mujer Sara Carbonero, a la que no ha soltado en ningún momento.

"Hace unos días tuve un acontecimiento que le puede suceder a cualquier persona en cualquier momento de la vida", comenzaba el jugador del Oporto visiblemente emocionado. Tras quebrársele la voz, el portero pudo continuar con sus emotivas palabras: "Hay que estar agradecido porque he tenido mucha suerte. Le quiero dar las gracias a mucha gente que se ha preocupado estos días porque me han hecho sentir querido".

También ha querido tranquilizar a sus fans sobre su estado de salud: "Ahora me encuentro mucho mejor" y ha asegurado que se tomará un reposo de unos meses para recuperarse plenamente. ¡A ponerse bueno, Iker!