Las leyendas del Madrid andalusí

  • Los cristianos de la época crearon numerosas leyendas, más o menos verídicas, con las que articular la identidad madrileña y dotar de sentida la conquista cristiana
Leyenda de la Virgen de La Almudena
Leyenda de la Virgen de La Almudena |Redacción

Durante los más de 700 años de presencia islámica en Madrid, no son pocas las leyendas que circulan de la época. Más o menos verídicas, estas historias articularon la identidad madrileña y dotaron de un significado la conquista cristiana.

La ciudad de Madrid nació bajo la protección de Al-Ándalus como una fortaleza que, más tarde, acabó convirtiéndose en una importante medina. Cuando los cristianos se hicieron con la ciudad, debían proporcionarle un pasado cristiano. “Por un lado se destruyeron las construcciones andalusíes, por ser austeras y por ser islámicas. Por otro lado, se hizo una operación de propaganda para dotar a Madrid de un pasado legendario que nunca tuvo”, explica el periodista y escritor Rafael Martínez S. Girón.

Las fábulas se convirtieron entonces en un medio propagandístico de la historia que ayudaron a reformular lo acontecido y a extenderlo entre la población. Fábulas en las que los valores cristianos quedan ensalzados frente a los islámicos.

Los gatos madrileños

La leyenda de por qué a los madrileños se les llama 'gatos' es, quizás la más popular de la época árabe. Se remonta a la conquista de la ciudad, en 1085, cuando las tropas del rey Alfonso VI sitiaron Mayrit. Dice así:

Un joven y valeroso soldado cogió su daga y se lanzó a escalar la muralla islámica. Una vez arriba, cambió la bandera de la media luna (que no existía en aquel entonces) por una cristiana. El rey quedó asombrado ante tal hazaña y exclamó que aquel valiente soldado había trepado como un gato.

¿Por qué a los de Madrid se les llama gatos? / Redacción
¿Por qué a los de Madrid se les llama gatos? |Redacción

Al soldado le gustó tanto aquel apodo que lo adoptó no solo como un honor, sino como si de un título nobiliario se tratase. De hecho, incluso llegó a cambiar el apellido familiar, además del escudo y la heráldica, incluyendo un gato en ellos.

No se sabe hasta qué punto esta historia tiene de real. Y es que "se sabe muy poco de la conquista porque no tenemos crónicas. Lo que sí tenemos son leyendas, como la de los gatos madrileños". Las leyendas se convierten, entonces, en un elemento fundamental a la hora de reconstruir los hechos.

Aunque la mayoría de los historiadores opinan que es muy probable que la hazaña del soldado fuera cierta, también coinciden en que seguramente la adornaron bastante

La tradición consideró ‘gatos’ a los madrileños valientes, pero luego se extendió a los nacidos en Madrid. Ahora bien, estos deben cumplir una condición: tener dos generaciones madrileñas, es decir, tanto los dos padres como los cuatro abuelos tienen que ser de Madrid.

La Virgen de La Almudena

La patrona de Madrid es la protagonista de otra de las grandes leyendas madrileñas del periodo musulmán. “Se dice que en el 712 los cristianos que estaban en la ciudad escondieron una imagen de la virgen en una muralla y que, 400 años después, fue descubierta por Alfonso VI”, cuenta Rafael Martínez.

Leyenda de la Virgen de La Almudena / Redacción
Leyenda de la Virgen de La Almudena |Redacción

Sin embargo, esta leyenda tiene más de mito que de verdad, puesto que en esa época no existía la ciudad, por lo que ni podría haber madrileños ni, mucho menos, muralla. “Lo que había que hacer era crear una nueva historia para Madrid, de base católica fuerte, para que la ciudad fuera la capital defensora de la fe”, añade Rafael.

De fantasmas y caníbales

Si vas a pasar de noche por la Plaza de la Puerta de Moros anda con ojo. Cuentan que, al ponerse el sol, se escuchaban lamentos, aullidos y gritos de no se sabe dónde. Había quien atribuía estos sonidos a un musulmán arrepentido tras recibir el bautismo, otros a aquellos que perdieron la vida sin bautizar e, incluso, había quienes decían que era el propio diablo.

Placa de azulejos de la Plaza de Puerta de Moros de Madrid / Redacción
Placa de azulejos de la Plaza de Puerta de Moros de Madrid |Redacción

Para hacer frente a la situación, un grupo de cristianos emplazó una cruz bajo la puerta (puerta que ya no existe). Un día, tres fantasmas pasaron por ella mientras susurraban un nombre, que llevó a las autoridades a un ciudadano que confesó haber matado a tres de sus hijos para devorarlos. Murió azotado y, ahí, acabaron los lamentos.

Este barrio de Madrid está relacionado con diversas leyendas de la época andalusí. Y es que la actual calle Mayor fue el corazón de la medina. Con la Reconquista, se ampliaron las murallas hasta la zona de las Cavas (la Cava Alta y la Cava Baja). Aquí se construyeron pasadizos que eran usados para comunicar la villa medieval con el arrabal musulmán al que estos se trasladaron tras la llegada de los cristianos.

Territorio que abarcaba el Madrid medieval / Redacción
Territorio que abarcaba el Madrid medieval |Redacción

Voces árabes en el Palacio Real

En Nochebuena de 1734, el alcázar de Madrid ardió en llamas. No se supo cómo se había originado el incendio, pero se cuenta que, durante el fuego, muchos escucharon voces en árabe riendo y alegrándose por el incidente. Y por si eso fuera poco, cuando Felipe V mandó construir el Palacio Real, los obreros aseguraron oír gritos en la misma lengua.

Entre los trabajadores corría el rumor de que uno había muerto empujado por las escaleras por un fantasma. E incluso se decía que los propios madrileños evitaban pasar cerca del lugar para evitar a los espíritus que vivían allí. De hecho, el rey tuvo que mandar exorcizar el palacio.

Y es que el actual Palacio Real de Madrid se erige sobre el antiguo alcázar musulmán de la ciudad, mandado construir por el emir Mohamed I para defender la Marca Media de los reinos cristianos del norte y mantener a raya a Toledo, antigua capital, ante posibles sublevaciones contra el poder central de Córdoba.

Los muros de fuego de Madrid

Como hemos visto, las leyendas de la época que giran en torno a los “moros” y la victoria del cristianismo son numerosas. Todas ellas, aunque con tintes históricos, más novelescas que otra cosa.

Los Jardines del Campo del Moro fueron testigos de una de ellas. Uno de los intentos de reconquista de Mayrit obligó a los cristianos a refugiarse entre los muros del alcázar. Las tropas musulmanas acamparon en los que hoy en día son estos jardines, esperando la rendición de la ciudad. Entonces, la Virgen de La Almudena envió una epidemia de peste que solo afectó a los invasores, obligándoles a retirarse.

La intervención divina fue protagonista de otras tantas historias, como la sucedida en la calle del Espíritu Santo, donde redujo a cenizas varias casas habitadas por moros y gentes de mal vivir.

Sin embargo, otras leyendas sí que son completamente ciertas, como la de las murallas de fuego de Madrid, que da origen al antiguo lema de la ciudad:

“Fui sobre agua edificada. Mis muros de fuego son”

Los musulmanes levantaron Mayrit sobre un terreno rico en agua, con numerosos riachuelos subterráneos, de ahí que fuera construida sobre agua. La segunda parte del lema se debe a los materiales con los que estaba construida la antigua muralla islámica: bloques de caliza y de pedernal o sílex.

"El sílex es la piedra con la que mejor se hace fuego", explica Daniel Gil-Benumeya, del Centro de Estudios sobre el Madrid Islámico (CEMI). “Cuando los enemigos lanzaban flechas contra la muralla, estas provocaban chispas al chocar contra el sílex”, dando esa apariencia de estar en llamas.