Mujeres madrileñas en la historia | Redacción
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A lo largo de la historia de Madrid han pasado numerosos personajes que han dejado su huella en nuestro recuerdo. Poderosos reyes, escritores de renombre, pintores excelsos, artistas de una talla inigualable... Ya sea en el mundo de las letras, la pintura, la arquitectura, las artes o las leyes, los madrileños han sido testigos de la magnitud de algunos de sus vecinos. Carlos III, Francisco de Quevedo, Mariano José de Larra o Pedro de Ribera son solo algunos de los nombres de esta larga lista de ilustres de la villa madrileña.

Estos nombres, sin embargo, comparten un rasgo común: todos son hombres. A lo largo de la historia, las mujeres se han visto relegadas a un segundo plano y han tenido que centrar sus esfuerzos en romper las barreras que les impedían estar a la misma altura que el género opuesto. Y a pesar de todo este esfuerzo, numerosas madrileñas han logrado superar los obstáculos de su tiempo y dejar su nombre en la historia. Estas son solo algunas de ellas.

Fátima de Madrid

Astrónoma musulmana que vivió en los siglos X-XI, era hija del también astrónomo y polígrafo Maslama al-Mayriti, cuyo nombre significa “hombre de Madrid”. Además de colaborar con su padre en sus investigaciones astronómicas y matemáticas, escribió numerosos trabajos, conocidos como Correcciones de Fátima.

Juntos editaron y corrigieron las Tablas Astronómicas de al-Khwarizmi, ajustándolas al meridiano de Córdoba (capital del Califato) y situando a la ciudad como referente para todos los cálculos. También trabajaron sobre calendarios; el cálculo de las posiciones verdaderas del Sol, la Luna y los planetas; tablas de senos y tangentes; Astronomía esférica; tablas astrológicas; cálculos de paralaje; eclipses y visibilidad de la Luna. En la biblioteca de El Escorial se conserva su obra Tratado del astrolabio, en la que analiza este instrumento que permite determinar la posición de las estrellas.

Sin embargo, la existencia de Fátima no ha sido atestiguada por las fuentes históricas.

Catalina de Aragón

Hija pequeña de Fernando II e Isabel I la Católica, los Reyes Católicos, fue prometida en su infancia con Arturo, duque de Gales, como parte de la política matrimonial de sus padres.

Arturo falleció a los pocos meses del enlace y, cuando su cuñado Enrique VIII accedió al trono de Inglaterra, contrajo matrimonio con Catalina, convirtiéndose en reina consorte de Inglaterra desde 1509 a 1533.

Enrique, insatisfecho por no tener un heredero varón, quiso divorciarse, por lo que se separó de la Iglesia Católica y se convirtió en jefe de la nueva Iglesia de Inglaterra. Fue entonces cuando el divorcio se hizo oficial y el rey mandó recluir a su ya exesposa en el Castillo de Kimbolton. A pesar de ello, el pueblo inglés siguió teniendo en una alta estima a Catalina.

Beata María Ana de Jesús

Hija del peletero real, desde joven mostró una firme vocación que chocó con el deseo de su padre y su madrastra de buscar para ella un matrimonio favorable. Según cuenta la leyenda, ella misma se cortó el pelo y se desfiguró el rostro para disuadir a su pretendiente.

Ingresó en el convento de las religiosas descalzas de Nuestra Señora de la Merced. Atendía a enfermos y necesitados, lo que la hizo muy popular entre el pueblo madrileño. Además, es conocida como La Santita de Madrid o La azucena de Madrid porque, según se cuenta, mientras estaba sometida a una sangría, en el cubo que recogía la sangre floreció una azucena.

Su cuerpo está momificado en el convento de las Madres Mercedarias de Don Juan de Alarcón y fue beatificada en 1783 por el papa Pío VI.

María de Zayas y Sotomayor

Esta escritora del Siglo de Oro fue famosa entre sus contemporáneos y mantuvo amistad con los grandes ingenios del barroco español, que, además de dedicarle grandes elogios, la apodaron como "décima musa".

Junto a Ana Carro de Mallén y sor Juana Inés de la Cruz, fue una de las tres grandes escritoras del siglo XVII español. Sus novelas cortas tuvieron un gran éxito y se siguieron reimprimiendo hasta que en el siglo XVIII la Inquisición las prohibió.

María Calderón, La Calderona

Afamada cantante y actriz de teatro del barroco español, fue amante de Felipe IV, con el que tuvo un hijo, Juan de Austria, el único reconocido por el monarca de los que supuestamente tuvo fuera de su matrimonio.

Los amores entre la actriz y el monarca, conocidos en los mentideros madrileños, protagonizaron numerosas coplas y escritos clandestinos. Debido a esto, María abandonó los escenarios en el mejor momento de su carrera y terminó sus días en el monasterio benedictino del valle de Utande, en el que llegó a ser abadesa.

Condesa-Duquesa de Benavente

María Josefa de la Soledad Alfonso-Pimentel y Téllez-Girón fue una de las damas más destacadas de la aristocracia española de su época. Persona de gran cultura, fue una gran protectora de las artes. De hecho, ha pasado a la historia por ser la descubridora y mecenas de Goya. También apadrinó a otros artistas, escritores y científicos.

Además, fue la primera presidenta de la Junta de Damas de Honor y Mérito, una asociación filantrópica femenina que fue fundada en Madrid en 1787, en el periodo de la Ilustración, por el rey Carlos III. Su objetico era el de fomentar y mejorar el bienestar y el progreso del país.

Duquesa de Alba

María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Silva-Bazán, decimotercera duquesa de Alba, fue un personaje de gran relevancia en la vida social madrileña del siglo XVIII.

En su palacio llegaron a reunirse los mayores intelectuales de su tiempo, siendo protectora de actores y toreros. Destacó la relación que mantuvo con Francisco de Goya, convirtiéndose en benefactora y amiga del pintor, que en 1795 la retrató en el famosísimo cuadro de la duquesa.

María Isidra de Guzmán y de la Cerda

Conocida como La doctora de Alcalá, fue la primera mujer que ostentó en España el grado universitario de doctor y la dignidad de Académica Honoraria de la Lengua.

María Isidra encarnó el espíritu ilustrado de la época, que abogaba por el derecho de las mujeres a poder acceder a la cultura. De hecho, su tesis trataba de "si la mujer, aunque virtuosa y docta, puede enseñar en la universidad las ciencias profanas y sagradas".

Teresa Cabarrús

Mujer de carácter revolucionario y de una belleza singular, fue hija del conde de Cabarrús, político ilustrado que llegó a ser ministro de Hacienda con José Bonaparte. Durante los años de El Terror se refugió en Burdeos y, gracias a su influencia en los círculos políticos, salvó a numerosas personas de la horca. De hecho, su propio encarcelamiento supuso el final de Robespierre, por lo que fue conocida como "Nuestra Señora de Termidor".

Manuela Malasaña

Manuela Malasaña fue una de tantas mujeres que dieron su vida durante el levantamiento del 2 de mayo de 1808, en el que el pueblo de Madrid se levantó y plantó cara a las tropas napoleónicas.

Existen dos versiones de los hechos: en una se afirma que formó parte del grupo de mujeres que defendió el parque de Monteleón escondiendo en la falda munición para las tropas españolas de Daoiz y Velarde y que murió de un disparo en combate. En la otra se cuenta que fue detenida por los franceses, que encontrar entre sus pertenencias tijeras y otros utensilios propios de su profesión, pero que ellos consideraron armas, por lo que fue fusilada.

La memoria de esta joven modista y bordadora madrileña es honrada como una de las heroínas populares, tanto de aquel día como de la posterior Guerra de Independencia Española. En la actualidad, uno de los barrios más populares de Madrid lleva su nombre en recuerdo.

Rosario Weiss Zorrilla

Esta pintora española del siglo XIX fue ahijada y discípula de Francisco de Goya. De hecho, el pintor aragonés compartió con ella sus últimos años de vida en el exilio, en Burdeos. Tras la muerte de Goya, Rosario regresó a España, donde consiguió ser la profesora de pintura de las infantas.

Fue una talentosa artistas. Algunas de sus obras han sido atribuidas a Goya, aunque posteriormente se ha demostrado que tenían la autoría de Rosario.

Isabel II

La hija de Fernando VII fue proclamada reina de España a los tres años de edad, por lo que su madre, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias ostentó la regencia del territorio. Esto no fue del agrado de su tío Carlos María Isidro de Borbón, que pretendía ser rey, lo que dio lugar a la Primera Guerra Carlista.

A los trece años fue declarada mayor de edad y a los dieciséis contrajo matrimonio con su primo, el infante don Francisco de Asís de Borbón. El enlace fue un fracaso e incluso se rumoreaba que algunos de los hijos de la reina no eran del rey. Su reinado también fue complicado, teniendo que sobrevivir a numerosas atentados. Se exilió a Francia tras el triunfo de la revolución "La Gloriosa".

¡A jugar!

Y ahora que hemos hecho un repaso por algunas de las mujeres más emblemáticas de la historia de Madrid, es hora de demostrar todo lo que hemos aprendido. ¿Cuántas preguntas seréis capaces de acertar?