Vídeo: Redacción | Foto:Telemadrid
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Tan solo siete días después de que se destapara la Operación Oikos, el diario El Mundo desvela varias conversaciones telefónicas de Carlos Aranda, uno de los cabecillas de la trama, que probarían que el partido entre el Valladolid y el Valencia estaría amañado.

"Mira, hermano, el Valencia gana la primera parte y la segunda, ¿vale?". Tan solo es un fragmento de la llamada que Aranda mantiene días antes del partido.

Cuando ya conocía el resultado del partido (0-2) dice que "no que gana, que tiene que marcar dos goles en las dos partes, que gana primera y segunda". Incluso invitando a un conocido a apostar: "Apuesta 10.000 euros y te llevarás 20.000".

Grabaciones en las que implica a jugadores del Valladolid: "Había siete jugadores comprados. Nada más".

Y uno de ellos, según El Mundo, sería el capitán, Borja Fernández. Para los investigadores, era el enlace entre los jugadores vallisoletanos y los cabecillas Carlos Aranda y Raúl Bravo.

Según los documentos a los que ha tenido acceso el periódico, Borja Fernández habría convencido a los implicados el 17 de mayo en una comida en casa de su compañero Keko.

Una reunión, según ha dicho Borja Fernández a través del periodista de la Cope Isaac Fouto, que que tenía una naturaleza completamente diferente, una simple barbacoa.

Al igual que la comida mantenida dos días antes del encuentro con Raúl Bravo en Valladolid, en concreto en el restaurante propiedad del capitán vallisoletano.

Tras la victoria en Vallecas, el Valladolid había sellado su permanencia. Un año más en primera por el que cada jugador vallisoletano había cobrado 250.000 euros de prima.