Vídeo: Redacción / Agencias | Foto:Telemadrid
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El entrenador del Real Madrid, Zinédine Zidane, destacó la reacción de sus jugadores para empatar ante el Borussia Moenchengladbach (2-2) en la segunda jornada de la Champions y aseguró que esto habla del "carácter del equipo" y de su fe cuando todo parecía perdido.

"Pese a encajar el 2-0 hemos vuelto a tener opciones y creer. Este es el carácter que tiene este equipo y estoy muy orgulloso de todos mis jugadores. Nosotros siempre queremos ganar, es obvio, pero no estamos contentos con el empate. Sí con el contenido", reiteró el técnico del Real Madrid.

Además, el entrenador merengue recordó que ya saben cómo afrontar esta situación por la experiencia de la temporada pasada. "Ya sabemos cómo va esto, como el año pasado, y también sabemos que si jugamos así podremos sacar cosas", dijo Zidane.

2-2. La fe y el orgullo evitan la derrota del Real Madrid ante el Monchengladbach

El Real Madrid se vio en Alemania al borde del precipicio, con dos goles de desventaja a falta de cuatro minutos para el final, sin saber sacar partido de su mejoría futbolística, lastrado por la falta de gol pero resucitado a base de carácter de unos jugadores que lo ganaron todo y no pierden la esperanza de volver a reinar en Europa con el regreso de Eden Hazard.

Un total de 21 remates para acabar logrando dos tantos salvadores sin estilo alguno, con balones colgados a la desesperada al área que dieron su fruto. El balance defensivo insostenible si quiere llegar lejos en Champions. Cinco goles encajados en dos partidos.

Síntomas preocupantes

Los dejó un Real Madrid vulnerable desde la posesión. Alejado de la estabilidad defensiva cuando adelanta líneas y muestra personalidad para ir por el partido.

Es víctima de su falta de efectividad en los últimos metros, sin una figura rematadora ni balones precisos al 9, y la desesperación que generan trece remates en la primera parte sin que ninguno provocase un peligro real a la portería del Borussia Mönchengladbach.

Actitud y compromiso

Se le achacó a los jugadores cuando se vieron superados por el Cádiz en Liga y Shakhtar en la Liga de Campeones. Fueron toques de atención serios a una plantilla que entendió que no tiene suficiente nivel para ganar sin dar todo lo que tiene en el campo.

Cualquier síntoma de relajación, reservar fuerzas para próximos compromisos, pasa factura inmediata. El chip lo cambiaron en el clásico y en Alemania no faltó en ningún momento el compromiso de ningún jugador.

Cuando parecía que el físico no llegaba en un equipo que se repetía por el éxito cosechado en el Camp Nou, apareció el viejo Real Madrid de la casta que no da perdido nada hasta el pitido final. A la desesperada, con Sergio Ramos y Raphael Varane pasando a ser delanteros, llegó un premio merecido.

Bajón de Vinicius y buenas sensaciones de Asensio

Cuando Zidane le da la continuidad que se demandaba a Vinicius, el brasileño ha dejado de ser decisivo. Saliendo del banquillo y aprovechándose del desgaste de los defensas rivales brilla más últimamente que iniciando el partido de titular. Estuvo desacertado con balón, sin protagonismo, ausente en el uno contra uno ante su marcador y regresando a la mala definición en el momento que más se le necesita.

Su bajón contrasta con la mejoría de las sensaciones de Marco Asensio que enlaza dos partidos de continua presencia, brillantez con balón y acciones técnicas de alta calidad. Le falta aún aportar la pegada que de él se espera. En Alemania le frenó el travesaño pero protagoniza un crecimiento esperanzador para el madridismo.

El regreso de Hazard

Zidane necesita a Eden Hazard y al mejor nivel cuanto antes. Aunque está corto de forma, el técnico entiende que jugadores de su magnitud la ganan jugando y le irá dando partidos de un calendario loco.

En Alemania sus sensaciones fueron positivas, sobre todo porque no tuvo molestias en el tobillo que lastró su primera temporada y dio el primer paso firme hacia el que debe ser su regreso definitivo. La autoestima ofensiva del equipo crece con Hazard.