Vídeo: Redacción / Agencias | Foto:Telemadrid
(Actualizado

El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá es un Mundial blindado. Nadie está a salvo, un sencillo gesto de grabar u subirlo a las redes sociales sin tener visa de trabajo en EEUU puede provocar la expulsión del país.

Un Mundial marcxado por la política migratoria de Estados Unidos. Nadie se salva, incluso cacheos a los integrantes de selecciones como Uzbekistán y Senegal nada más bajarse del avión.

EEUU prohíbe la entrada al país a un árbitro somalí que iba a participar en el Mundial

En abril pasado, más de 120 organizaciones encabezadas por la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), emitieron una alerta advirtiendo de que, con motivo del Mundial, los aficionados, jugadores, periodistas y visitantes podrían correr “el riesgo de sufrir graves violaciones de derechos”, a medida que la Administración del presidente Donald Trump intensifica su agenda migratoria.

Estados Unidos albergará 78 partidos del Mundial en once estadios, la mayoría ubicados en ciudades con alta concentración inmigrante y de origen latinoamericano, que aportan una buena parte de los aficionados.

El Mundial más caro desborda pasión en México

Ante el veto a los indocumentados impuesto por el Gobierno de Trump, las organizaciones comunitarias han respondido con varias campañas para rescatar el sentimiento de fraternidad despertado por el encuentro futbolístico.

Los aficionados al fútbol lo tienen aún más difícil. El sueño de toda la vida de José, un inmigrante mexicano, ha sido asistir a un partido de un Mundial de fútbol.

Cuando se enteró de que Los Ángeles albergaría varios encuentros se ilusionó con la posibilidad de cumplirlo, pero su situación migratoria lo ha aterrizado en la realidad: “Tendré que verlos por televisión”, se resigna.

El hombre de 46 años, que sólo se identifica con su nombre por temor a que las autoridades migratorias lo detengan y deporten, asegura que es aficionado al fútbol desde que tiene memoria.