Vídeo: Efe / Redacción | Foto:Telemadrid
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El liderazgo que desea asumir Bale en un Real Madrid sin Cristiano Ronaldo, llega a un escenario clave. El Camp Nou es el sitio perfecto para que asiente el paso al frente dado en su inicio brillante de temporada hasta que los problemas musculares y el miedo en su cabeza a lesionarse le han condicionado. Su velocidad al contragolpe se presenta como el principal arma de peligro del equipo de Julen Lopetegui.

Buscará hacer daño a la inexperiencia en un partido de la dimensión de un clásico de Clément Lenglet, que se estrena en una gran cita ante el Real Madrid como pareja de Gerard Piqué en el centro de la defensa, intentando asentarse ante las bajas por lesión que condicionan a Ernesto Valverde.

Obligado a estar rápido en reacción ante la velocidad y la rapidez con la que arma el disparo Bale, así como a mejorar en sus duelos ante el conjunto madridista. En cuatro ocasiones liderando la defensa del Sevilla se midió al conjunto blanco y su equipo recibió quince tantos en contra.

Luis Suárez ante Sergio Ramos

Preparados para protagonizar un nuevo pulso repleto de valentía, convertidos en grandes referentes. Ramos como capitán madridista; Luis Suárez como el futbolista que se echa el Barcelona a su espalda en liderazgo ante la ausencia tan difícil de cubrir de Leo Messi. Son dos guerreros de cuyos enfrentamientos saltan chispas, siempre ejemplos de máximo esfuerzo y sacrificio. La casta y el coraje del madridista ante el espíritu de lucha y amenaza de gol del azulgrana.

Ramos necesita mejorar la imagen que ha dejado en un mal inicio de temporada. Acusando la disputa del Mundial y un largo curso, el pasado, que aún pesa sobre sus piernas. De su solidez dependerá en buena parte el estado de salud madridista. Con la cabeza liberada de la aparición en velocidad de Messi, se centrará en un marcaje más al hombre a Luis Suárez, pendiente de no dejar un metro libre que pueda aprovechar el uruguayo para rematar con peligro.

Su partido ante el Inter de Milán mostró una mejoría en su físico. Lo ha condicionado en su falta de frescura en los últimos metros en el remate a un 9 que siempre es amenaza de peligro.