Pajares y Esteso, el dúo cómico que retrató la apertura social de la España de la Transición
Más allá de la comedia, el cine de la pareja humoristica funcionó también como una crónica social de su época
En 1979 llegaba a los cines Los bingueros, la primera gran película conjunta de Andrés Pajares y Fernando Esteso, un dúo de enorme éxito que protagonizó un tipo de humor muy distinto a otros referentes de la comedia española, pero igualmente representativo de su tiempo. Su estreno se produjo en un contexto de transformación social, pocos años después de la muerte de Franco, en una España que comenzaba a abrirse culturalmente y a reflejar nuevas inquietudes en el cine popular.
La película rompía moldes al situar su historia en torno al juego, en una época en la que este aún había estado prohibido y se convertía en un fenómeno social emergente. A través del bingo y la ilusión de hacerse rico con poco, la trama conectaba con una realidad cotidiana: el deseo colectivo de prosperar rápidamente en un momento de cambio económico y social. Escenas centradas en la tensión del juego y la expectativa del premio simbolizaban esa aspiración popular que definía a buena parte de la sociedad del momento.
Más allá de la comedia, el cine de Pajares y Esteso funcionó también como una crónica social de su época, ofreciendo un retrato cercano y reconocible del país desde un humor directo y accesible. Frente a otros estilos más intelectuales o profundos, su propuesta se situaba en una capa más inmediata, conectando con el público desde lo cotidiano y lo popular.
Este fenómeno coincidió además con el auge del cine del destape, que reflejaba una necesidad de liberación tras décadas de represión. La presencia de elementos más provocadores en sus películas formaba parte de ese clima de apertura cultural que caracterizó a la Transición, donde el entretenimiento y la ruptura de tabúes avanzaban en paralelo.
Aunque muchas de sus producciones seguían una estructura similar, basada en mecanismos cómicos recurrentes y personajes reconocibles, lograron consolidar una fórmula de éxito sostenida durante prácticamente una década. El equilibrio entre ambos protagonistas, que se repartían el peso narrativo de forma equitativa, fue una de las claves de su funcionamiento como pareja artística.
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