Vídeo: Redacción | Foto:Telemadrid
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Una de las estancias del Palacio de Oriente de Madrid es un ejemplo perfecto del arte del bordado, hablamos de la Sala Gasparini, una de las más bellas y únicas del mundo gracias a su lujo, entre lo que están incluidas sus paredes.

"Mires donde mires, vas a ver maravillas"

Pero no son unas paredes cualesquiera porque, al contrario de lo que puede parecer a primera vista, no están recubiertas de papel pintado o de tela estampada, se trata de complejos y bonitos bordados.

Y para conocer toda la apasionante historia de esta sala, en Coser y contar hemos estado con Pilar Benito, jefa de Conservación de Patrimonio Nacional: "Mires donde mires, vas a ver maravillas", ha adelantado Pilar.

"Se trata de un raso de seda bordado con hilo de plata sobre dorada"

A pesar de que ahora se le conoce como el Salón Gasparini, por el apellido de la persona que realizó todo el diseño de paredes, suelo y techo, originalmente fue la cámara del rey Carlos III, que reinó durante los años 1759 y 1788.

"Este salón es único por su riqueza y por los bordados, que son un trabajo verdaderamente excepcional. Se trata de un raso de seda bordado con hilo de plata sobre dorada, porque el oro no se puede usar ni en bordado ni en tejido porque se rompe y, también, hilos de seda de colores", nos ha explicado Pilar Benito.

Y todos estos diseños únicos realizados a mano son los que podemos ver tanto en las paredes como en la tapicería de los muebles.

De ahí que se convirtiese en un trabajo interminable bajo encargo de Carlos III que murió sin poder verlo terminado. Luego llegó Carlos IV al trono y tampoco se terminó en su reinado. Finalmente fue Fernando VII el que colgó las colgaduras.