Vídeo: REDACCIÓN | Foto:Telemadrid
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Mientras el público se agolpa esperando el inicio del concierto, a pocos metros de allí se despliega otro escenario menos visible pero igual de decisivo: la zona de camerinos.

Acudimos al Palacio de Correos antes del concierto que dio el cantante Beret en Cibeles. En ese ambiente de bastidores, lejos del ruido y las luces, el artista se concentra y afina su mente antes de subirse al escenario.

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Él mismo reconoce que su manera de afrontar estos instantes ha cambiado con los años. Si antes sentía la necesidad de tenerlo todo milimetrado, ahora apuesta por una preparación más orgánica y presente.

“Antes intentaba cuadricularlo todo; ahora me dejo llevar más por el momento”, explica el artista. Su principal herramienta de preparación es la visualización del evento: se imagina la reacción del público, la energía de la plaza y el recorrido emocional de sus canciones.

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Cantar en Cibeles, con el Palacio de Correos como telón de fondo, tiene un peso simbólico que el propio artista valora. Para él, es un punto de referencia, casi un termómetro de su trayectoria: si se llega a cantar aquí, es porque las cosas están funcionando como deben.

En su preparación también juega un papel clave la relación con su público. Beret confiesa que uno de los momentos más especiales, y liberadores, sobre el escenario es cuando deja de cantar y son los asistentes quienes toman la voz.