Vídeo: REDACCIÓN | Foto:Telemadrid
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El monumento ecuestre del rey Felipe III en la Plaza Mayor de Madrid es una escultura manierista de bronce llevada a cabo por Giambologna y culminada por Pietro Tacca.

Más allá de su gran importancia histórica y cultural, lo cierto es que esta obra guarda un gran secreto.

Hubo algún tiempo en el que esta escultura tan aparentemente inofensiva se convirtió en una trampa mortal para gorriones.

La boca del caballo estaba abierta y muchos pajarillos que curioseaban y se introducían en la boca del animal, jamás lograban salir de allí.

Al tomar consciencia de este hecho, se tomó la decisión de sellar la boca del caballo que, actualmente, permanece cerrada.