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Quien no pasa por la calle de la Pasa, no se casa…” Seguramente, alguna vez hayas escuchado este refrán y, lo cierto es que no es un refrán en el que rimaban esas dos palabras sin más, como el que dice lo de “sin haberlo pensado, me ha salido un pareado”. Es que, además de rimar, el refrán es totalmente cierto o, por lo menos lo era.

Antiguamente, quienes se casaban, necesariamente tenían que pasar por esta calle para arreglar los papeles, ya que, aquí era donde se ubicaba la vicaría episcopal, la única institución competente para validar los matrimonios, ya que no existía el matrimonio civil. ¿Y por qué la calle de la Pasa? Pues esa pregunta responde a otra explicación muy diferente del estado civil de cada uno.

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El nombre de la calle tiene un origen popular y se debe a que, los pobres se dirigían a esta calle a pedir limosna. El cardenal que les alimentaba, solía darles pasas y se fue corriendo la voz por el resto de Madrid hasta que terminaron por bautizar a la calle con el nombre de la calle de la Pasa. Lo mismo ocurrió con una de las calles perpendiculares, a la que el mismo cardenal acudía a alimentar a quienes allí pedían, con la diferencia de que en esta calle lo que entregaba eran panes.