Pedro Sánchez ha llevado la crisis migratoria de Ceuta a la Asamblea General de Naciones Unidas, donde ha atribuido la situación a “la desigualdad, la desesperación y la desinformación”. El presidente del Gobierno ha reivindicado la gestión de la crisis y ha defendido que España no debe ceder al miedo ni convertir al migrante en enemigo.
En su intervención ante el plenario no ha mencionado a Marruecos, después de que el martes, en una entrevista con CNN, señalara que el mecanismo de control fronterizo marroquí “falló” durante la entrada masiva del 30 y 31 de julio y reclamara respuestas a Rabat.
Sánchez ha negado, sin embargo, que haya cambiado su posición sobre Marruecos y ha defendido que siempre ha reconocido la colaboración del país vecino. El PSOE también rechaza que exista una contradicción, mientras que sus socios de Gobierno han cuestionado el cambio de tono del presidente y el PP reclama al Ejecutivo “más seriedad” al abordar la situación de Ceuta.
Mientras continúa el debate político, en la ciudad autónoma se mantienen horas de calma tensa ante el temor a una nueva entrada masiva, después de que la amenaza que se esperaba para este miércoles finalmente no se produjera. Sánchez ha hablado ante la ONU de los "momentos difíciles" que vive Ceuta tras sufrir la que consideró una de las mayores crisis de migración irregular de los últimos años, pero elogió que sus ciudadanos estén respondiendo con decencia y legalidad.
El presidente también ha aprovechado su estancia en Nueva York para reivindicar sus políticas migratorias y marcar distancias con Donald Trump. Antes de su intervención ante la Asamblea General participó en un acto organizado por el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, donde defendió su modelo migratorio y su apuesta por políticas progresistas. En la ONU, Sánchez volvió a reivindicar el multilateralismo y planteó que la próxima persona que ocupe la Secretaría General de Naciones Unidas debería ser una mujer latinoamericana.