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Más de 5 semanas desde la trágica desaparición de Ángel y Fernando -el pasado 10 de diciembre- la investigación continúa ofreciendo más incógnitas que respuestas. Los restos hallados en el vertedero de Toledo son de Ángel, el menor de 11 años desaparecido en Madrid hace más de un mes.

La familia pide a la Policía que siga investigando y que descubra que le pudo pasar a él y a su primo. Se resisten a creer que su muerte fue un accidente, convencida de que se trata de un doble asesinato y en ningún caso de un accidente en un contenedor de basura.

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Carlo García Barret, el investigador privado que han contratado por las familias, sostiene, en declaraciones a Buenos Días Madrid, que la clave de la investigación sigue estando en el piso de Toledo que fue limpiado" con lejía y amoniaco, dos días después de su desaparición".

"No sólo se habría pintado, sino que se había limpiado con lejía y amoniaco", dice en relación al piso de la familia de Lucía, la exmujer de Fernando. El piso se encuentra precintado y - según señala el investigador- cuentan con personas que estarían dispuestos a declararlo ante el juez como como testigos protegidos.

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"Estas personas darán un versión de los hechos que cambiarían el curso de la investigación", dice. Y añade: "El piso - que se encuentra precintado- nunca se pintó ni se reformó (..) lo pintan la gente que está viviendo allí, se entiende que se pretendía ocultar alguna pruebas". "El piso focaliza toda la investigación", remarca.

El investigador, eso sí, reconoce que "no hay pruebas de que los niños llegaran a ese piso" pero se muestra tajante al decir que "no cree en la hipótesis policial tesis del accidente". "No hay pruebas y no creo en la hipótesis policial del accidente".

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Carlos García Barret confirma que los muchachos fueron a Toledo sin sus teléfonos móviles, algo reconoce "extraño" aunque dice que "los padres sabían que iban a allí y sabían con quien habían quedado". "No era la primera vez que iban a Toledo. Confiaban que los chavales tenían dinero en el bolsillo". Por ello -argumenta- que con el dinero en el bolsillo es "muy raro que se metieran a dormir en un contenedor" como sostiene la hipótesis policial.

Asimismo, apunta el daño que en este caso "las redes sociales están haciendo mucho daño, señalando a personas que pueden correr un peligro". Ahora estamos recogiendo muchos testimonios y no se puede acusar a nadie " e insiste en que "no podemos contarlo todo; hay un secreto de sumario".

La Policía Nacional sigue buscando más restos del pequeño Ángel, el niño desaparecido junto a su primo en Carabanchel, en el vertedero de Toledo y también cualquier indicio que ayude a esclarecer el caso