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Las palomas continúan invadiendo los barrios de Madrid, como el de Delicias en la capital, donde los vecinos llevan años denunciando que una mujer alimenta diariamente a cientos de estas aves. Allí, las calles, tejados y la fachada de un colegio están repletos de excrementos que son corrosivos y pueden deteriorar el mobiliario urbano, al margen del peligro que supone para la salud pública.

El Ayuntamiento de Madrid sanciona esta práctica con multas que pueden alcanzar hasta los 1.500 euros.

El último censo realizado por el consistorio estima la existencia de 60.000 palomas en la almendra central.

Riesgo para la salud pública de los excrementos

Los excrementos de paloma representan un riesgo grave para la salud pública debido a que contienen hongos, bacterias y parásitos que se propagan por el aire al secarse, pudiendo transmitir más de 40 enfermedades.

El contacto o la inhalación de estas partículas puede causar infecciones respiratorias severas como la histoplasmosis, la psitacosis y la criptococosis (que puede derivar en meningitis), así como problemas digestivos como la salmonelosis por la contaminación de agua y alimentos

Medidas clave para el control

  • Prohibición de alimentar:

    Está expresamente prohibido suministrar alimento a las palomas, ya sea en la calle, parques o arrojando restos desde terrazas y balcones. Alimentarlas conlleva multas que pueden alcanzar hasta los 1.500 euros según la normativa autonómica y las ordenanzas municipales.

    • Control de refugios y nidos:

      Se exige a los propietarios evitar que las palomas aniden. Esto incluye el sellado de oquedades en tejados, buhardillas, fachadas y ventilaciones con telas metálicas.

      • Eliminación de fuentes de agua:

        Evitar el agua estancada en patios, jardines o terrazas, ya que sirven como bebedero para estas aves.

        • Protección de edificios:

          El consistorio recomienda a los vecinos instalar sistemas físicos para evitar que las palomas se posen o accedan a zonas sensibles, como púas antipalomas, alambres tensados o geles repelentes.