Inquiokupación en Majadahonda: desaparece con 54.000 euros de deuda y el chalet acaba convertido en lavadero de coches de lujo
Este caso de inquiokupación está repleto de misterios e incongruencias y amenaza con destrozar a la familia
Majadahonda vive un caso de inquiokupación que supera lo habitual por su misterio y la magnitud económica.
La víctima, Marlin, una mujer de nacionalidad venezolana, compró un chalet en una urbanización de lujo con la intención de alquilarlo y financiar así el arrendamiento de su vivienda familiar en otro municipio de la Comunidad de Madrid.
El contrato se firmó en marzo de 2025 a 6.000 euros al mes. El inquilino, un ciudadano colombiano que aseguró trabajar en una empresa de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, solo pagó los dos primeros meses. Desde entonces, no ha abonado ninguna mensualidad, acumulando una deuda de 54.000 euros en 9 meses.
La situación económica de Marlin es ya insostenible, ya que, además de la deuda por el alquiler, sigue pagando una hipoteca de 3.000 euros al mes y el alquiler de su vivienda actual, también de 3.000 euros mensuales. La familia está tan afectada que se plantea volver a Venezuela, aunque de momento pretende aguantar.
"Él ya no está"
El caso, sin embargo, tiene un trasfondo mucho más oscuro. La persona que firmó el contrato ha desaparecido.
En noviembre, Marlin recibió desde Dubái una videollamada de un hombre que le pidió que dejara de preguntar por quien firmó el contrato y le dijo: "Él ya no está". Ese mensaje provocó un gran temor en la familia, que llegó a pensar que la persona podría haber sido asesinada.
El mismo hombre prometió que saldaría la deuda y que pronto abandonarían la vivienda, pero nada de esto se ha cumplido. Marlin sospecha que pudo tratarse de un "hombre de paja" o que, efectivamente, algo grave le ocurrió al firmante.
Convertido en un lavadero de coches de lujo
La historia no termina ahí. El chalet, que el inquilino apenas habitó unos días, sigue ocupado por otra persona que se instaló hace meses y lo ha convertido en un lavadero de coches de lujo. Además, han instalado un gimnasio de alta gama y, según Marlin y su marido, se encontraron con una gran cantidad de artículos de lujo en el interior.
Marlin también es titular del contrato del agua y las facturas han ascendido a entre 200 y 300 euros, lo que añade un nuevo quebradero de cabeza a este caso repleto de incongruencias y de un impacto económico que amenaza con destrozar a la familia.
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