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Eduardo Madina (Bilbao, 1976) y Borja Sémper (Guipúzcoa, 1976), son dos políticos y amigos cuyas vidas discurrieron por caminos distintos -PSOE uno, y PP, el otro- en el País Vasco, pero a los que la vida les hizo transitar por un camino común: la lucha contra ETA. Una década después de que la banda terrorista abandonase las armas, decidieron escribir su experiencia en el libro "Los futuros perdidos", una experiencia literaria que además llega al formato pantalla con el documental 'Impuros'.

"En el País Vasco hemos derrotado al terrorismo pero seguimos necesitando ganar adeptos en la lucha por la democracia y por la impureza", cuenta en Onda Madrid Borja Sémper, escritor en activo y anteriormente Secretario General del Partido Popular de Guipúzcoa en 2008 y actualmente retirado de la política.

Hemos derrotado a ETA, pero seguimos necesitando ganar adeptos en la lucha por la democracia y la impureza

Madina y Sémper, convocados y filmados por el director cinematográfico Álvaro Utrera, conversaron en un caserío vasco sobre aquellos años para dar luz al documental "Impuros", en el que comparten su experiencia bajo la amenaza de ETA cuando se cumple una década del fin de la violencia terrorista en el País Vasco.

"Borja y yo con este libro -nos cuenta Eduardo Madina- hemos querido contar la existencia de una realidad durante muchos años -5 décadas- donde hubo gente que pensó que sus ideas -propias- tenían más valor que las vidas -ajenas- y por ello hubo unba inversión de los valores en la sociedad vasca".

Militante de las Juventudes Socialistas de Euskadi desde los 17 años, Eduardo Madina se convirtió en objetivo de la banda, la cual en 2002 colocó una bomba en su coche que le provocó la amputación de su pierna izquierda con 26 años, lo que si bien lo apartó de la práctica del voleibol, no lo alejó de su compromiso político, siendo más tarde diputado en el Congreso y llegó a aspirar a la Secretaría General del PSOE en 2014, pugna en la que fue derrotado por Pedro Sánchez.

Desde que de niño presenciara el funeral del histórico socialista y miembro de UGT Enrique Casas, la infancia de Eduardo Madina se vio acompañada de la situación de violencia que soportaba el País Vasco, especialmente en ambientes como el de su instituto, donde ya empezó a implicarse en movimientos a favor de la paz, como narra en la cinta, dirigida por Alberto Utrera, y basada en el libro 'Todos los futuros perdidos', pubicado por Plaza & Janés.

"Aquello lo marcó todo desde que teníamos menos de 20 años. ETA veía a PP y PSOE como obstáculos para la implantación de su proyecto. Conclusión, estábamos en el sitio correcto", defiende Madina, quien define aquella experiencia como "una gran aventura vital, muy oscura durante mucho tiempo", pero al final de cuyo túnel "había luz".

Al igual que Madina, Sémper ingresó en política a los 17 años, en su caso en las Nuevas Generaciones del PP de Guipúzcoa, donde formó parte de un equipo que, tras el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997, acabaría dirigiendo el Partido Popular del País Vasco de la mano de Antonio Basagoiti, Arantza Quiroga e Iñaki Oyarzábal, entre otros.

Su activismo político convirtió a Borja Semper en objetivo de los terroristas, que intentaron matarlo en varias ocasiones, la primera de ellas a través de una vecina que conocía desde la niñez.

Además de la protección policial que pasó a tener al convertirse en objetivo de ETA, Semper explica en el documental cómo se hizo con una licencia de armas y una pistola que nunca sacaba de casa, pero que siempre tenía en su mesilla de noche ante el temor a que vinieran a buscarlo a casa para asesinarlo.