Una de las obras del pintor Álvaro Peña | TELEMADRID
(Actualizado

El Centro Cultural Casa de Vacas del Parque del Retiro de Madrid acoge del 28 de mayo al 28 de junio, la exposición “Se está haciendo tarde” la obra más potente, colorida y de toques poéticos del pintor murciano Álvaro Peña.

La muestra, que llega a Madrid tras exponerse con gran éxito en ciudades como Shanghái o Estocolmo, es una reflexión sobre el paso del tiempo, la urgencia existencial y la fragilidad de la posición que cada uno de nosotros ocupa en el mundo.

“Se está haciendo tarde”, centrada en un lenguaje informalista y con referencias figurativas, ha sido un trabajo realizado en los últimos años de madurez artística, donde nos advierte mediante metáforas de la realidad cotidiana, entendida como una dimensión más profunda y su relación con el tiempo. Un discurso que genera al espectador tensión emocional, introspección y en ocasiones desasosiego.

Peña explica que “esta exposición surge de la necesidad de explorar la condición humana desde una perspectiva emocional y visceral, buscando reivindicar la figura como eje fundamental del arte, pero trasladada a un expresionismo figurativo con tintes secesionistas austriacos o de la bohemia francesa del 1900, y que a través del estudio de los grandes de aquella época he querido trasladar a una realidad actual en donde el cómic o el pop art están presentes como medios diferentes de expresión”.

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Por su parte, Juan Antonio Ramírez, comisario de la exposición asegura que ‘la exposición se construye como un recorrido narrativo que acompaña al espectador en una progresiva toma de conciencia del tiempo y la existencia, jugando con ese inicio expresionista en el gesto pero añadiendo toques informalistas de total libertad unidos a una figura más que reconocible, pero nunca con los cánones de belleza tradicionales sino traspasados a una realidad diferente, es la realidad creada por el autor”.

El proyecto planteado no es únicamente una cuestión estética, sino una forma de resistencia frente a la deshumanización contemporánea.

Las figuras, lejos de ser retratos, funcionan como estados emocionales. La pintura se convierte en un espacio donde el tiempo no es lineal, sino denso, acumulativo y, en ocasiones, asfixiante.

Álvaro Peña explica que “para esta exposición me he centrado en todo aquello que he vivido y que me ha marcado a lo largo de mi vida. Cada experiencia que en un momento determinado me ha hecho estremecer, disfrutar, entristecer o alegrar. Tiendo a un minimalismo en los trazos, pero cada vez más marcado en cuanto a la sensación de mostrar vida en cada pincelada. Mi obsesión por no dejar lo que representa cada obra de manera estática es lo que me provoca seguir investigando cómo darle vida a cada personaje que aparece en el lienzo”.

En este sentido, el artista matiza que “no busco crear series, considero que cada obra tiene que ser única y cargada con una fuerte dosis de personalidad, por lo que dentro de mi propio estilo, que también está cargado de gran potencia visual trato de mezclar aquello que me gusta, la sensibilidad de la pintura japonesa mezclada con la pasión del expresionismo vienés, una conjunción que puede dar lugar a desasosiego, pero que internamente, en el cerebro se unen y crean una necesidad de seguir observando el trabajo”.

Como proyecto pionero “Se está haciendo tarde” incorpora en su recorrido una parada de inclusividad global con un lenguaje que transmite el alma y esencia de la exposición a todos los colectivos: personas con discapacidad visual, auditiva o cognitiva, niños y público en general, independientemente de su condición, agrupándolos en un único formato audiovisual que narra la intención y anhelos del artista y que está realizado por Tibi Orbis.

Esta exposición cuenta con el patrocinio de INVERSUS, compañía de referencia en el mundo de las finanzas y que, en el ámbito de la responsabilidad social corporativa, se caracteriza por su decidido apoyo a causas sociales, culturales y artísticas. La muestra cuenta igualmente con la colaboración de la Junta Municipal de Retiro y de la Comunidad Autónoma de Murcia, a través del Instituto de las Industrias Culturales y las Artes.

Álvaro Peña, el maestro de los pinceles y los colores desbordantes nació en Murcia y su creatividad no conoce límites.

Posee un bagaje académico inusual en el mundo del arte; su licenciatura en Ciencias Políticas y Sociología, así como su nombramiento como Académico de la Real Academia de Alfonso X el Sabio es, de hecho, poco común en un artista. Quizá, esta base le permite abordar la condición humana con una mirada crítica y profundamente reflexiva, plasmando sus observaciones en un vibrante expresionismo figurativo.

Su estilo se caracteriza por una potente paleta cromática, herencia del fauvismo, y una fuerte línea que da vida a figuras humanas cargadas de emoción y narrativa. Series como “El Cabaret de los Sueños Perdidos”; o “DivaProject” son testimonio de su habilidad para convertir la denuncia social y el drama psicológico en belleza pictórica.

Entre el gesto y el sentimiento

La obra de Álvaro Peña se despliega como un crisol de emociones y vanguardia. A través de una paleta intensa y una técnica gestual que desafía lo establecido, el pintor nos invita a un diálogo íntimo con la forma, el color y la textura. Es en esa gestualidad física, casi performativa, donde la emoción se vuelve materia.

Sus personajes, de siluetas distorsionadas o rasgos exagerados, no buscan representar lo real, sino lo interno: estados anímicos, tensiones psicológicas, la condición humana. entre la abstracción y la figuración, Peña ha conseguido crear un lenguaje propio

En cada trazo, en cada pincelada, nos invita a adentrarnos en su mundo imaginativo y vibrante, donde las palabras se quedan cortas y los colores hablan por sí mismos. Su arte nos transporta a un universo lleno de vida, un lugar donde la creatividad no tiene límites y las emociones se desbordan en un torbellino de colores y formas.

Pero Peña no se queda en la estética. Su trayectoria también está marcada por una profunda conciencia social. Ha colaborado con organizaciones como Cruz Roja, UNICEF, Amnistía Internacional, e incluso ha recibido el premio al ‘Voluntariado 2022 por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Está convencido de que el arte puede- y debe- transformar realidades, así como tiene muy claro que debe de devolver a la sociedad lo que la sociedad y el mundo le han concedido.