La temporada de La Filarmónica ofrece este miércoles en el Auditorio Nacional de Música una de las citas más destacadas de su programación, con la participación del maestro Pinchas Zukerman, quien asumirá un triple papel como director, violinista y violista al frente de la Sinfonia Varsovia en un recorrido por cuatro siglos de música europea.
La Sala Sinfónica será la encargada de acoger este concierto titulado ‘La Concertante de Mozart’, en el que el reconocido músico internacional mostrará por primera vez su maestría con ambos instrumentos de cuerda en un mismo programa que abarca desde el Barroco hasta el siglo XX.
El programa incluye ‘Concierto para dos violines de Bach’, la obra ‘Orawa’ del compositor polaco Wojciech kilar, la ‘Sinfonía concertante para violín y viola’ de Mozart y la ‘Sinfonía número 8’ de Dvorák. Será “una velada que reunirá tradición, virtuosismo solista y repertorio emblemático de cuatro países europeos”, según informaron los responsables de la programación.
La velada se abrirá con el ‘Concierto para dos violines en re menor. BWV 1043’ de Johann Sebastian Bach, una pieza pragmática del Barroco alemán escrita hacia 1730.
Versatilidad de la Sinfonia Varsovia
La Sinfonia Varsovia, fundada en 1984 a partir de la Orquesta de Cámara Polaca, se ha consolidado como una de las formaciones más versátiles del panorama europeo. Con sede en Varsovia y una intensa actividad internacional, la orquesta ha actuado en escenarios como el Carnegie Hall de Nueva York o el Théâtre des Champs-Èlysèes de París.
Su sonido se caracteriza por la flexibilidad estilística: precisión en el repertorio barroco, claridad estructural en el clasicismo y una riqueza tímbrica especialmente apreciable en el repertorio romántico centroeuropeo.
Zukerman en triple función
Pinchas Zukerman asumirá un triple papel como director y solista de violín y viola en esta cita musical. Reconocido internacionalmente por su trayectoria como violinista, discípulo de Isaac Stern y ganador del Concurso Leventritten 1967, es también un experimentado director, especialmente en repertorio clásico y romántico.
Intenvedrá como solista en la ‘Sinfonía concertante en mi bemol mayor. K. 364’ de Wolfgang Amadeus Mozart, una de las obras más sofisticadas de catálogo mozartiano. Escrita en 1779, la partitura plantea un diálogo constante entre violín y viola con la orquesta, combinando brillantez técnica y profundidad expresiva.
Cierre con Dvorák
La segunda parte culminará con la ‘Sinfonía número 8 en sol mayor, opus 88’ de Antonín Dvorák, compuesta en 1889. A diferencia del tono más dramático de su Novena Sinfonía, esta Octava se distingue por su luminosidad y su carácter expansivo, integrando melodías de inspiración popular.
Dvorák despliega en esta obra una orquestación colorista que evoca paisajes naturales y danzas bohemias. El cuarto movimiento, con su introducción de aire casi ceremonial y su desarrollo lleno de contrastes, exigirá a la orquesta potencia sonora y precisión rítmica.
El concierto se perfila así como una propuesta de alto nivel dentro de la temporada de La Filarmónica, con una combinación de repertorio canónico, obra del siglo XX y presencia de una figura internacional.
En un escenario con capacidad para más de 2.000 espectadores como la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional, la cita aspira a convertirse en una de los hitos de la temporada madrileña con un recorrido por cuatro tradicionales musicales en una sola velada.