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El número de cigüeñas ha aumentado en los últimos años en la Comunidad de Madrid, donde podría haber más de 2.000 parejas, la mayoría de las cuales anidan junto a grandes vertederos en los que encuentran comida con facilidad, pero también restos de plástico y de goma que pueden acabar con su vida.

"Las cigüeñas encuentran en los vertederos una fuente de alimentación, pero confunden las gomas con culebrillas y lombrices y muchas mueren", lamenta el coordinador del área de estudio y seguimiento de aves de SEO/Birdlife, Juan Carlos del Moral.

Esta organización es la única fuente de información que lleva un recuento del número de aves a escala estatal, pero en el caso de las cigüeñas no tiene registros completos desde 2004, cuando había 33.200 parejas en España, 1.220 de ellas en la Comunidad de Madrid.

"El número de cigüeñas ha crecido tanto en los últimos diez años que abordar el registro estatal era una locura", dice el responsable de SEO/Birdlife.

En el primer censo de la organización, en 1948, se registraron 14.500 parejas de cigüeñas en España, 250 de ellas en la Comunidad, y en la actualidad SEO/Birdlife calcula que puede haber alrededor de 50.000 parejas en el país, más de 2.000 de ellas en la región.

La mayoría han anidado alrededor de los grandes vertederos de la región, como los de Rivas Vaciamadrid y Alcalá de Henares, que han influido en el crecimiento de la población de cigüeñas en la región pero, al mismo tiempo, han originado la muerte de muchos ejemplares.

"Ahora que cada vez cierran más los vertederos, vamos a ver qué ocurre con esta población tan grande de cigüeñas", dice el responsable de SEO/Birdlife, que califica la situación actual es "artificial", por lo que no le preocupa un posible descenso.

'Prado Herrero', uno de los puntos de mayor afluencia de cigüeñas

Otro de los puntos de mayor afluencia de cigüeñas es la finca 'Prado Herrero', en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, donde estas aves encuentran fuentes de alimentación cercanas en el embalse de Santillana y el vertedero de Colmenar Viejo.

También hay una población grande de cigüeñas en Soto del Real, en la misma zona, donde la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid contabilizó 134 parejas en 2013. En el mismo año registró 127 parejas en Colmenar Viejo.

La Consejería no dispone de registros completos de cigüeñas en la región pero coincide con SEO/Birdlife al señalar los alrededores de los grandes vertederos como las zonas de mayor concentración de este tipo de aves y también como uno de sus principales factores de riesgo.

"Comen restos que no digieren y que pueden provocarles la muerte", señala a Efe el jefe de área de flora y fauna de la Comunidad de Madrid, José Lara.

Además, el responsable advierte de que las cigüeñas también utilizan materiales como los plásticos, las gomas o los alambres para construir sus nidos, con el peligro de sufrir "heridas, golpes, arañazos e incluso estrangulamiento".

El zoo de Madrid es otro de los lugares de la Comunidad donde se ha hecho patente el aumento del número de cigüeñas.

En la actualidad, el recinto cuenta con alrededor de 65 nidos de cigüeñas ubicados en los árboles y algunos edificios, según ha informado a Efe la conservadora del zoo María Delclaux, que cita la disponibilidad de comida entre los factores de atracción.

"Siempre ha habido cigüeñas en el zoo pero cada vez hay más porque muchas no emigran y las que nacen aquí suelen volver ya que tienen las condiciones adecuadas en cuanto a comida y clima. Además, conocen la zona y no se les molesta", dice.

El clima, cada vez más caluroso, ha influido en el aumento del número de cigüeñas tanto en la Comunidad de Madrid como en el resto de España, ya que muchos ejemplares optan por pasar el invierno aquí en lugar de hacerlo en África.

De hecho, lo habitual es que las cigüeñas emigren en agosto y vuelvan a España poco después, en noviembre, en lugar de hacerlo en febrero, como era lo habitual.

El incremento del número de cigüeñas, que continúa siendo una especie protegida, ha provocado problemas relacionados con los lugares elegidos para instalar sus nidos, como el corte de luz (en los tendidos eléctricos) o las goteras de agua (en los tejados de las viviendas).

Desde la Comunidad de Madrid señalan que hay cientos de casos de este tipo al año y optan por encontrar una "salida digna" para mantener una buena convivencia con un ave muy querida entre la población y cuya imagen sigue estando ligada a los campanarios de las iglesias.