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Este fin de semana hemos querido mirar atrás, a través del retrovisor, para situarnos en aquellas primeras vacaciones cuando las playas comenzaban a llenarse de bañistas y el mes de agosto se convirtía en sinónimo de escapada, de evasión.

Una época en la que España empezaba a convertirse en símbolo del turismo. Que el turismo es un gran invento, no hay duda. A España llegó para quedarse.

No hace tantas décadas, el verano comenzó a escribirse con V de evasión. Cualquier lugar podía ser destino y cualquier playa un paraíso.

Poco importaban los atascos o la fatiga familiar. Cada verano era una promesa cumplida. Y sí, claro, el tráfico era un caos y la carretera un enigma.

Agosto siempre traía la certeza de un respiro modesto: un menú de sol y playa, o de campo y sol, al alcance de un país que por primera vez descubría que sí, que podía ser diferente.