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Los médicos que le han atendido no daban crédito. El escaner mostraba una bala en el interior de su cerebro, estaba muy oxidada, llevaba alli 23 años. El paciente habia acudido al hospital para tratarse los episodios de epilepsia que sufría desde hace unos años, cuando le dieron la sorpresa. De hecho él recuerda que en 1988 notó, cuando paseaba, que una piedra o algo parecido le golpeó la cabeza. Fue a un hospital pero no vieron nada. Ahora 23 años después ha descubierto que aquel día alguien le disparó. La bala, según el médico que le ha operado, se humedeció y fue escurriéndose hasta caer en el interior del cerebro, donde desde entonces, está alojada.

Milagrosamente el proyectil no ha afectado ninguna arteria, pero si le ha causado la epilepsia que le ha permitido descubrir el origen de su mal.

Como prueba de que tiene la cabeza "muy dura" los médicos le han dado de recuerdo la bala que le han extraido de la cabeza