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El verano está más cerca. El sol cada vez calienta más y por eso cada vez son más los que no se resisten a tumbarse para conseguir un buen bronceado. En parte exponerse al sol es algo saludable. No sólo porque mejora el sentido del humor sino porque es bueno para prevenir la osteoporosis o el raquitismo, mejora la tensión arterial y es bueno para enfermedades de la piel como la soriasis o el acné.

Pero el sol tiene consecuencias graves para la salud si no se toma con precaución. El cáncer de piel es el más extenso en nuestro pais ya que una de cada 120 personas en España ha desarrollado este tipo de patología. Para el presidente de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV) el bronceado es la mecanismo de defensa del organismo para absorver las radiaciones ultravioletas del sol y evitar que dañen la capa más interna de la piel, la dermis.

Las quemaduras solares son peligrosas porque la piel se pone roja, hinchada y pueden aparecer ampollas. Si no se cura bien, puede dejar una cicatriz de por vida. Quemarse al sol alguna vez no produce ningún tipo de problemas pero la quemadura repetida es uno de los factores más importantes en el desarrollo del cáncer de piel.

Para saber si corremos riesgo de desarrollar un cáncer de piel la campaña euromelanoma nos ofrece pistas. No nos deben preocupar muchos lunares en la piel sino su tamaño. Más de 5 milimetros de diámetro es sospechoso y debemos estar siempre atentos porque si hemos sufrido quemaduras antes de los 20 años es probable que podamos desarrollar un melanoma a partir de los 40 tal y como asegura Pablo Lázaro, jefe de dermatología del Hospital de la Zarzuela, quien asegura que los jóvenes de 20 años no deben preocuparse porque a esa edad crezcan muchas manchas en la piel.

Aplicarlos los protectores solares media hora antes de exponernos ante el sol, aplicar cada dos horas el producto, evitar las radiaciones entre las 12 del mediodía y las 5 de la tarde y no practicar deportes o andar durante esas horas son las reglas de oro para evitar riesgos innecesarios. No hay que olvidar que la radiación solar, hoy por hoy, es más cancerígena que el tabaco.