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Los que se consideraban los últimos caballos salvajes del mundo descienden en realidad de una especie adiestrada hace más de 5.000 años en Kazajistán, lo que supone un descubrimiento "chocante e inesperado" publicado hoy por investigadores franceses.

"Ya no hay caballos salvajes en la Tierra", explicó el director del equipo y miembro del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS), Ludovic Orlando, quien aseguró que su hallazgo altera por completo lo que se sabía sobre el origen de los caballos.

Hasta hoy se consideraba que los sementales de Przewalski, propios de Mongolia, eran la última subespecie de caballo completamente salvaje, como recoge un artículo publicado hoy por este equipo en la revista Science.

El descubrimiento fue hecho por sorpresa mientras el equipo analizaba con otros propósitos el genoma de 20 caballos Botai, la primera raza domesticada hace 5.500 años en las estepas kazajas.

"Es la primera vez en mi vida que me ocurre algo así", relató entusiasmado Orlando, que aseguró que se trata de un acontecimiento importante: "Es como si de pronto descubriésemos que el ser humano no proviene de donde creemos. Sería chocante".

Las teorías actuales afirmaban que todos los caballos adiestrados provenían de los Botai, pero tras el descubrimiento de hoy el origen de las razas domésticas modernas se convierte en un misterio.

Orlando aseguró que intentarán descubrirlo, y declaró que es posible que los caballos domésticos provengan de Asia Central, del sur de Rusia o incluso de España.

"Es casi imposible acceder a las primeras etapas de la domesticación analizando los genomas de caballos modernos", ya que estos han sido considerablemente transformados por la selección realizada por los criadores, aseguró el CNRS.

El pasado abril, Orlando demostró con otra investigación que las prácticas de crianza de caballos desarrolladas en los últimos 2.300 años son la causa del empobrecimiento de su diversidad genética, lo que dificulta su supervivencia.

A lo largo de la historia, los humanos fueron domesticando especies y seleccionando los mejores rasgos de cada una para adaptarlas mejor a sus propósitos, lo que ha provocado que los caballos adiestrados actuales comparten casi todos el mismo cromosoma Y.

Para Orlando, conocer el origen de los caballos es importante porque "la historia de la humanidad está marcada por los caballos", ya que desde que fueron domesticados permitieron al ser humano viajar y "expandir la cultura, las religiones pero también las enfermedades".